Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Ser una vela de bondad – Viernes, 15 de enero de 2016

Ya he dicho esto antes: sólo se necesita una pequeña vela para iluminar una habitación oscura. Tenemos el poder de ser esa pequeña luz cada vez que elegimos hacer la diferencia en la vida de una persona.

Ser esa vela no necesita de mucho esfuerzo de nuestra parte: está en la manera en la que sonreímos, cuando tomamos un momento para ayudar y en la manera en la que agradecemos. Nuestra bondad y cariño pueden hacer una gran diferencia. En un mundo en el que todo momento es frío, oscuro y doloroso para muchos, nosotros debemos recordar que una vela puede iluminar y calentar. Tal y como dice el viejo adagio: “Ningún acto bondadoso, por pequeño que sea, es vano”.

Obtener el alimento que necesitamos para continuar – Martes, 12 de enero de 2016

Una de las cosas más poderosas que podemos recordarnos diariamente es: “Donde sea que esté es donde debo estar para tomar el nutrimento que necesito a fin de convertirme en una mejor persona en el futuro”.

Las cosas que la Luz nos da para que aprendamos —las curvas, los baches y los obstáculos en el camino de nuestra vida— están allí para que nos detengamos y digamos:

“De acuerdo, hay algo que debo aprender, algo a partir de lo cual debo crecer o algo de lo que debo limpiarme mediante esta experiencia. Sea lo que sea, me hará avanzar en la dirección que necesito ir”.

El beneficio de recorrer ese (incómodo) kilómetro adicional – Lunes, 11 de enero de 2016

Hay momentos en nuestra vida en los que se nos pide salir de nuestra zona de confort, momentos en los que se nos pide que hagamos cosas que son incómodas o inoportunas, quizá algo por otra persona, algo en nuestro camino espiritual, en nuestra relación o en cualquier otra área.

En realidad, estos ejemplos son oportunidades para que depositemos energía en nuestra cuenta bancaria espiritual para que podamos retirar esa energía cuando sea necesario.

Decir: “Lo haré mañana” o “No necesito hacerlo” es parte de la naturaleza humana.

También lo es buscar excusas para que lo que debemos hacer no tengamos que hacerlo nosotros.

Pero cuando perdemos estas oportunidades de recorrer ese (incómodo) kilómetro adicional, nos daremos cuenta de que cuando llegue el momento de necesitar ese impulso extra o ese despertar espiritual, no tendremos la fuerza que pudimos haber tenido si tan sólo nos hubiésemos puesto en un poco de incomodidad y hubiésemos visto un poco más arriba de nuestro limitado campo de visión.

El día de hoy, haz un esfuerzo por salir de tu zona de confort. Preocúpate más por los demás. Recorre el kilómetro adicional por alguien más. Toda esa energía que dediques a los demás hoy seguirá todo el ciclo hasta beneficiarte en algún momento en el futuro.

La energía que compartimos regresa al inicio del ciclo.

Un momento para abrir tu corazón – Domingo, 10 de enero de 2016

Bienvenidos al mes de Acuario.

En hebreo llamamos “cli” a este signo, eso significa “vasija” o “recipiente”. El símbolo de Acuario es el portador de agua, y el mes de Acuario en sí es como un recolector: toma todo lo que existe o existió, el pasado y el presente, y lo unifica.

¿Qué quiero decir con eso?

Bien, sabemos que la Torá está compuesta por los cinco libros de Moshé. El quinto libro fue terminado en el mes de Acuario; Moshé terminó su trabajo en este mes antes de dejar el mundo el día 7 de Piscis.

Kabbalísticamente, entendemos que estos cinco libros de Moshé no sólo son libros en el sentido físico, sino más bien son una fuente de gran cantidad de energía espiritual y Luz. Gracias a lo que ocurrió en este período de tiempo, nosotros también podemos acceder a esta energía de finalización y totalidad durante este mes; una energía que podemos usar en proyectos, relaciones o cualquier otra cosa con la que estemos tratando.

Los acuarianos son excelentes personas caritativas. Les encantan las organizaciones y son defensores de la justicia para todos. Cuando se convierten en servidores, cuando llenan el cli (recipiente) de agua con la que se supone que deben llenarlo, entonces sirven al verdadero propósito de ser un acuariano en esta vida. Ocurre de esa manera porque el agua representa Jésed (misericordia) e, idealmente, los acuarianos son los servidores de la humanidad. Son los hacedores e impulsores, las personas que hacen que las cosas ocurran en el panorama completo.

Sin embargo, aunque los acuarianos sean excelentes al momento de trabajar por una gran causa, a veces pueden tener dificultades en sus asuntos personales, particularmente en la intimidad y las emociones. Debido a todas las cosas que hacen, y porque se ocupan tanto con el mundo, ya sea a propósito o no, pueden terminar muy solos. Pueden llegar a estar tan consumidos por los temas que los rodean y todo lo que es importante para el panorama completo que, al final del día, hacen retrospección y dicen: “¿Cómo? ¿Qué hice? Es decir, he hecho muchas cosas, pero ¿por qué no lo siento?”.

Una de las dificultades más grandes que tienen los acuarianos es encontrar su base emocional: abrir su corazón y ser capaces de entenderse ellos mismos y a los demás en un nivel profundo o personal. Esto suena sencillo, pero conozco muchas personas que comparten mucho durante todo el día, se mantienen ocupados y hacen cosas por los demás pero, al mismo tiempo, su corazón no está nada abierto. Puede que se abran por una causa o que sean capaces de hacer algo por el bien común, pero se les hace muy difícil hacer algo por ellos mismos o permitir que los demás hagan algo por ellos porque su corazón no está abierto a ese tipo de intercambio.

Debido a que a todos nos afecta la energía de este mes, nuestra meta es simplemente hacer nuestro trabajo espiritual con el corazón abierto: compartir con el corazón abierto, cuidar a los demás con el corazón abierto, trabajar con amor, sentir la energía de la persona que está a nuestro lado y concentrarnos en el marco personal mientras logramos nuestras metas en el panorama completo.

Te darás cuenta de que este es un mes de renacimiento, no sólo para los acuarianos, sino para el mundo entero. Si ves a tu alrededor, te darás cuenta de que hemos comenzado un cambio de paradigma. Más y más gente está despertando a la energía espiritual existente. Los cambios vienen en camino. Mientras más caos veamos a nuestro alrededor y más polvo sea sacudido de la alfombra cósmica, por decirlo de alguna manera, más cerca estamos del fin de esta oscuridad. Y lo único que puede acelerar este proceso es nuestra propia habilidad, como individuos y colectivo, de ser servidores de la Luz, al mismo tiempo que vivimos con conciencia y el corazón abierto.

Este es nuestro desafío de este mes, superar dicho desafío nos hará avanzar juntos para sanar al mundo y hacer de él un lugar mejor para todos.

Lecciones aprendidas – Sábado, 9 de enero de 2016

En la porción de esta semana, el Zóhar explica una idea interesante sobre las plagas que ocurrieron en Egipto: parece que el Faraón olvida cada plaga después de que las cosas vuelven a la normalidad. Toda el agua se convierte en sangre (primera plaga), pero apenas regresa a ser agua, el Faraón olvida lo que ocurrió. Las ranas (la segunda plaga) infestan la tierra, pero apenas se van, el Faraón se olvida de que estuvieron ahí. Y así sucesivamente.

En la lectura de esta semana se habla de siete plagas. Ahora bien, mi pregunta es: si alguien te abofetea siete veces, ¿de verdad no lo recordarías?

Afortunadamente, el Zóhar aclara la situación: no fue que el Faraón lo olvidó, simplemente fue que él regresó a la conciencia que tenía antes de que ocurriera esa plaga en particular; un fenómeno que nos ocurre a todos de vez en cuando.

Considera esto: ¿cuántas veces hemos cometido un error y hemos sido golpeados por el universo de una manera u otra, sólo para olvidarlo después de que el caos desaparece? Pasamos por las mismas situaciones una y otra vez, y cada vez que un problema se repite, nos golpeamos la frente y decimos: “Rayos, sabía que no debía haber ido en esa dirección. Sabía que estaba equivocado”.

La verdad es que, a menos que encontremos una manera de liberarnos o elevarnos por encima de nuestros patrones de comportamiento, cometeremos repetidamente los mismos errores. Si no nos elevamos a un nivel espiritual superior, pasaremos por el mismo ciclo una y otra vez hasta que tengamos la voluntad de cambiar. Afortunadamente, a partir de esa poderosa voluntad, tenemos herramientas espirituales para ayudarnos a avanzar en nuestro camino hacia convertirnos en la mejor persona que podemos ser.

El lugar en donde estás es donde debes estar – Jueves, 7 de enero de 2016

Todos somos puestos a prueba diariamente. La pregunta es si podemos, en medio de nuestras dificultades y aflicciones, encontrar ese algo en nuestro interior para decir: “No importa en donde esté, aquí es el lugar en el que podré ser alguien mejor en el futuro”.

En medio de una bancarrota o durante el fin de una relación, la mayoría de nosotros probablemente no piensa siquiera en parar por un momento y decir: “Está bien, tengo que aprender algo de esta experiencia porque lo que ocurre en mi vida es perfecto para mi crecimiento espiritual”.

El día de hoy, cuando te veas enredado en tus mismos patrones, emociones o comportamientos negativos, detente. Respira profundamente e inhala el entendimiento de que el lugar en donde estás es donde debes estar.

El poder de ser humilde – Martes, 4 de enero de 2016

La manera de recibir la mayor satisfacción en nuestra vida es saber que sin la Luz Divina —esa parte nuestra que nos conecta con la Fuerza de Luz infinita del Creador— no somos nada.

Con este tipo de humildad verdadera podemos recibir todas las bendiciones que el Creador tiene para nosotros.

Piensa en esto: una persona se acerca al Creador y le dice: “Lo arruiné terriblemente. Hice las peores cosas que podía haber hecho. Pero continúo, mi corazón sigue latiendo en mi pecho y eso significa que Tú me has dado la oportunidad de cambiar. Te ofrezco mi ser y todo lo que he hecho para que puedas cambiarme y permitirme tener el mérito de conectarme aún más contigo”.

En esencia, esta persona entiende que sin el alma —sin la chispa Divina que brilla en nuestro interior y nos sustenta— no tenemos nada. Todo lo material es temporal y puede desaparecer en un segundo. Una vez que reconozcamos esto y recurramos al Creador (fuente de esa chispa Divina) para que nos ayude, lo tendremos todo.

Lazos que no pueden ser cortados  -Lunes, 3 de enero de 2016

Hay una historia sobre un hombre que estaba por pasar al otro mundo. Reunió a su familia a su alrededor y a cada miembro le dio un palillo, luego les dijo: “Ahora tomen el palillo y rómpanlo”. Cada quien rompió fácilmente su palillo.

Luego el hombre sacó otro grupo de palillos, pero estos estaban unidos. Le pidió a cada uno que rompiera el montón. Pero, adivinen… Nadie pudo romperlos porque estaban unidos no dos ni tres palillos, sino muchos.

Esta historia nos dice que cuando unimos nuestra energía —cuando oramos en grupo, no sólo con quienes están cerca físicamente sino con miles de compañeros que trabajan por la Luz, nuestros hermanos espirituales de todo el mundo— nos volvemos una fuerza que dice al unísono: “Dios, ¿nos escuchas?”.

Debemos abrir las puertas Celestiales con nuestro amor para poder manifestar la espiritualidad de la Luz del Creador en nuestro mundo físico. Sólo a través de nuestro esfuerzo individual y colectivo podemos disipar la negatividad que vemos que ocurre en nuestro entorno.

La única razón por la que existe la negatividad es porque no hemos llegado al estado en el podamos superarla. No hemos eliminado la negatividad de nosotros, de nuestra vida, ni del mundo. Pero debemos intentarlo, y confío en que diariamente nos estamos acercando a lograrlo.

El día que recibí un mensaje sobre sencillez – Sábado, 2 de enero de 2016

 

El Rav me enseñó algo hace años cuando me dijo: “Cuando las personas se acerquen a ti y te comenten cosas, escúchalos cuidadosamente porque todos te están dando un mensaje. Si hay algo sumamente importante, eso es escuchar; escuchar de verdad y escuchar con atención”.

Una vez estaba sentada en una cena y el camarero vino a nuestra mesa con muchas ganas de hablar. Hasta donde yo sabía, él no había estudiado nada espiritual y, seguramente, tampoco Kabbalah.

Comenzó a contarnos una historia: “Hace cinco años dejé a mi familia en Ucrania. Y aunque es doloroso, sé que estaremos juntos nuevamente porque recuerdo que leí que justo antes de la venida del Mesías, el Profeta Eliyahu vendrá y llevará el corazón de los hijos a sus padres, y el corazón de los padres regresará a los hijos”.

Mientras estaba sentada allí con mis dos hijos pensé: “Qué interesante, pero ¿por qué nos está contando esta historia en particular?”.

Antes de que pudiera terminar de pensar eso, el camarero dijo: “Saben, Dios es muy simple”.

“¿Muy simple?”, le pregunté.

“¡Sí! Dios es muy simple”, repitió.

“¿Qué quieres decir con simple?”, le dije. Mi curiosidad aumentó.

Él respondió: “Estar con Dios es simple. Estás con Dios cuando estás lleno de amor y bondad, como cuando ves a otras personas y te preguntas cómo puedes ayudarlas o qué puedes hacer por ellas. Estás con Dios cuando despiertas en la mañana y dices: ‘Me siento bien internamente. Siento esperanza. Sí, cometo errores. Sí, caigo. Y sí, tengo que hacer cosas porque no soy perfecto; si lo fuera, no estaría aquí’. Cuando hago todas estas cosas y tengo estos sentimientos, sé que estoy con Dios porque Dios es simple”.

“No obstante, cuando tengo esos otros pensamientos —como pensar por qué esa persona tiene algo que yo no tengo, por qué soy la víctima, por qué no puedo hacer las cosas que hacen los demás o por qué nadie me toma en cuenta—, pues bien, esos son los momentos en los que no estoy con Dios”.

Después de escucharlo, pensé: “Aunque suene muy simple, esto es muy profundo”. Especialmente ahora, en estos momentos, con todo lo que está ocurriendo en el mundo, esta simplicidad es muy importante.

Un nuevo año de crecimiento – Viernes, 1 de enero de 2016

El alma es eterna, eso significa que la Fuerza de Luz, o la energía creativa que está en nuestro interior, es algo que siempre ha existido, existirá y que nunca puede ser limitada. Puede que no lo entendamos siempre, pero considera este ejemplo: aunque un árbol no tenga hojas en invierno, en primavera le salen hojas, flores y frutos. La energía del árbol no desaparece, sólo toma una forma distinta.

La vida como la conocemos es diferente ahora a como era hace veinte, diez o incluso cinco años. Y es distinta ahora a como será dentro de veinte o treinta años.

Pero todo en la vida es un circuito: un circuito de energía que es omnipresente y eterno. Lo que existe hoy puede ser distinto mañana, pero estará allí de alguna forma tal y como estuvo ayer.

El día de hoy, según el calendario gregoriano, cada uno de nosotros obtiene un nuevo año para la plenitud. Deseo que tomemos este regalo y lo usemos para hacer lo necesario para traer completitud para nosotros y el mundo.