Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Este es el día que el Creador hizo

“Este es el día que el Creador hizo, estaremos con júbilo y alegría en él”. –Salmos

Ya sea que estemos conscientes de ello o no, nuestro día y todo lo que ocurre en él puede ser dividido en dos categorías. Existen las partes que planeamos y salen de acuerdo a lo planificado; por lo general nos sentimos felices y disfrutamos estas partes. Y existen aquellas partes del día que no hemos planificado, los pequeños o grandes sucesos imprevistos, usualmente más allá de nuestro control y que generalmente no disfrutamos. Estas partes pueden ser tan pequeñas, como alguien sacándonos del camino, o algo más grande como la cancelación de un vuelo el cual estaba destinado a llevarnos a una reunión muy importante.

Los kabbalistas tienen una perspectiva completamente diferente sobre estas dos partes de nuestro día, una perspectiva que si estamos dispuestos a entender y vivir, puede cambiar nuestras vidas. Ellos enseñan que si estamos intentando llevar una vida espiritual que pueda acercar nuestra alma a su estado elevado (el propósito por el cual el alma viene a este mundo) nunca podemos estar seguros de si nuestros propios planes de hecho nos llevarán a ese estado. Nunca podemos estar completamente seguros de que el plan que hacemos para el día es el mejor para nosotros ya sea en términos físicos o espirituales.

La otra parte de nuestro día es la parte que no planeamos pero que llega a nosotros de todas formas, o mejor dicho, la parte que el Creador planeó y realizó para nosotros. Si deseamos llevar a cabo el propósito de nuestra alma y atraer las bendiciones que están destinadas a manifestarse en nuestras vidas, entonces es esta parte del día la que debería hacernos más felices. Podemos tener la certeza de que las partes del día que el Creador planeó para nosotros nos cambiarán en la forma en que lo necesitamos, y estos momentos nos están acercando más al propósito por el cual vinimos a este mundo.

Con este entendimiento vemos por qué las partes más importantes y alegres de nuestros días deberían ser aquellas que no planeamos. Si estamos dispuestos a entender esta enseñanza y vivirla, podemos cambiar nuestros días y nuestras vidas. El Rey David escribió en los Salmos: “Este es el día que el Creador hizo, estaremos con júbilo y alegría en él”, queriendo decir que él había alcanzado el nivel en el cual las partes de su día de mayor júbilo y alegría no eran las situaciones que él planeó, sino las que vinieron a él. Él podía ver y sentir que estás eran las mejores partes del día, y por ende, era más feliz con ellas.

Unas cuantas semanas atrás me encontraba en Miami para una charla y tenía una reunión en Boca Ratón a las 12 p.m. Siempre intento estar a tiempo para las reuniones, así que distribuí el tiempo para tener 15 minutos para bajar al estacionamiento y buscar el auto y 45 minutos para manejar hasta mi destino. Este plan me habría hecho estar a tiempo para mi reunión. A las 11 bajé al estacionamiento, no había más nadie allí así que estaba seguro que mi auto llegaría en unos cuantos minutos. A las 11:15, cuando el auto aún no había aparecido, le pregunté al valet cuál era el motivo de la demora. Me dijo que no me preocupara, que el auto llegaría en poco tiempo. Luego de pasar otros 15 minutos, ahora eran las 11:30, me dirigí de nuevo al valet. Aunque me aseguró que el auto llegaría en poco tiempo, me pude dar cuenta de que estaban teniendo problemas ubicándolo.

Para las 11:45 y sin el auto en el lugar me preguntaba si tenía algún sentido ir a Boca, lo más temprano que podía llegar sería una hora después. Sentí la frustración y la decepción trepando pero antes de que pudiese caer en estas emociones me recordé a mi mismo esta enseñanza, me dije: “Esta es la parte del día que el Creador ha creado para ti, esta es la mejor parte de tu día”. Luego de pensar en esto una y otra vez, no sólo pude estar de acuerdo con este plan “echado a perder”, sino que de hecho pude disfrutarlo y estar feliz.

Entender esta enseñanza no es tan importante como vivirla y tener la habilidad de recordarla cuando nuestros planes se enreden y cuando ocurra lo que no planeamos. Es más importante poder disfrutar esos momentos y darnos cuenta que son la mejor parte de nuestros días y de nuestras vidas, porque provienen del Creador.

Bendiciones y Luz,
Michael Berg

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