Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

February 2013Monthly Archives

Continúa levantándote

Rav áshlag escribió que si una persona que desconociera las formas del mundo observase a un becerro y a un bebé humano, seguramente pensaría que el becerro es un ser superior. Después de todo, un becerro puede levantarse de una vez y comenzar a caminar casi inmediatamente, mientras que el bebé humano no puede ni siquiera mantener su cabeza arriba y sólo se cae una y otra vez. Por supuesto, una vez que ha crecido completamente está claro que el humano, con toda su inteligencia y libre albedrío, es más evolucionado que una vaca.

Mientras mayor es nuestro potencial, es más probable que caigamos, ¡muchas, muchas veces hasta que nos salga bien!

Lo importante es continuar levantándonos, sabiendo que algún día nos pararemos sobre nuestros propios pies y caminaremos hacia la Luz.
Yehuda Berg

Percepciones iniciales

Nuestras percepciones iniciales sobre las personas y las situaciones son usualmente lo opuesto a la verdad.

En una relación, por ejemplo, generalmente nos sentimos tan atraídos hacia alguien basados en el primer encuentro sólo para encontrar luego que no son las personas que habíamos imaginado. Por otro lado, algunas personas a las cuales juzgamos duramente al principio terminan convirtiéndose en nuestros mejores amigos.

Existe un antiguo adagio que dice: “Sólo los tontos se apresuran”.

Al restringir nuestro juicio, permitimos que la situación se desenvuelva de tal manera que podamos percibirla con claridad.
Yehuda Berg

Mantener la frescura

Como siempre, existen muchas lecciones en esta porción, pero hay

un punto que me gustaría tocar antes de adentrarnos en la enseñanza, una conciencia que es importante que tengamos durante este Shabat. El nombre de la porción, Trumá, literalmente significa “elevar”; sin embargo, los kabbalistas nos dicen que se está refiriendo también al secreto de la teshuvá, traducido como “arrepentimiento”, pero se refiere de hecho a la transformación.

El Baal Shem Tov y muchos de sus estudiantes hablan acerca del hecho de que antes que una persona realice cualquier acción en la que quiera revelar Luz, ya sea estudiar u orar, primero tiene que hacer teshuvá. Tiene que haber un minuto, cinco minutos, o incluso hasta 30 segundos antes de que la persona comience a orar, estudiar o conectar con el Zóhar, en los que vaya a través del proceso de teshuvá y encuentre algo dentro de él/ella que necesite cambiar. Ellos enseñan que si una persona no atraviesa este proceso antes de cada acción o conexión es casi mejor que no realice esa conexión en primer lugar. De hecho, se dice que en esencia el Creador nos dice que ni nos preocupemos en estudiar si primero no atravesamos el proceso de teshuvá. Por ende, mientras te diriges a realizar tus conexiones en este Shabat, recuerda esta enseñanza y toma un poco de tiempo antes de cada conexión para hacer teshuvá.

La porción de esta semana habla sombre la construcción del Tabernáculo, o el Mishkán, y los diferentes aspectos de éste. Se dice que en el Tabernáculo había una mesa, y en la mesa se encontraban 12 barras de pan horneado.

Algo hermoso que los kabbalistas enseñan aquí es que al final de la semana no sólo las barras de pan continuaban allí, sino que también seguían tan calientes y frescas como lo estaban en el momento en que salieron del horno. Entonces hay todo un proceso involucrado en el que el Creador le dice a los kohanim, los sacerdotes, que le muestren a todos los israelitas este pan, ya que es importante que ellos lo observen.

¿Por qué era importante que lo observasen? Porque es aquí donde yace la enseñanza de que cualquier cosa que permanezca cerca de su Fuente nunca envejece.

El mayor problema que la mayoría de nosotros tenemos en todas las áreas de nuestras vidas es que las cosas se vuelven viejas y aburridas, por ejemplo: en las relaciones, en nuestro trabajo espiritual, en nuestro trabajo físico. Existe siempre una emoción inicial, y luego con el tiempo, se vuelve viejo. Pero los kabbalistas enseñan que cualquier cosa que permanezca cerca de su Fuente nunca se vuelve viejo. En cada momento hay un espíritu de novedad, de nueva Luz que proviene del Creador, y esta era la razón por la cual el pan en el Mishkán siempre permanecía cálido, porque permanecía conectado a la Luz del Creador. Ese es el secreto del pan del Tabernáculo.

¿Cómo mantenemos las cosas cerca de, y conectadas a, la Fuente, la Luz del Creador? A través de nuestra conciencia. Las cosas se vuelven viejas porque la conciencia del hombre, la cual es la conciencia de lo que me pertenece sobre la cual hablamos la semana pasada, nos separa del Creador. Todo lo que tomamos, y que por ende separamos de la Luz Creador, tiene que envejecer. No existe manera en la que una relación, nuestro trabajo espiritual, nuestro trabajo físico, o cualquier cosa que hagamos, permanezcan emocionantes y nuevas mientras que, en nuestra conciencia, se vuelvan nuestras. Porque cuando en nuestra conciencia se vuelven nuestras, el Creador las deja ir. Entonces, el entendimiento que recibimos a partir de aquí es que las cosas envejecen cuando las tomamos. Y si las tomamos, las hemos separado de su Fuente… y por ende se vuelven frías y viejas.

Tenemos que pensar en todos aquellos aspectos de nuestras vidas, todo aquello que es realmente importante para nosotros, y reconocer cuánto de ello hemos tomado para que sea nuestro, y darnos cuenta de que cualquier cosa que hayamos tomado en nuestra conciencia no puede nunca ser nueva otra vez, y tendrá que envejecer. Si una persona observa su trabajo espiritual como suyo, sus bienes materiales como suyos, su trabajo físico como suyo, y no está recordando constantemente que verdaderamente le pertenecen al Creador, entonces estas cosas tienen que envejecer.

Algunos dirán que era un milagro que las barras de pan en el Mishkán permanecieran calientes, pero hay algo interesante que nos dice lo contrario; existen momentos específicos en el que los kabbalistas cuentan diferentes milagros que ocurrieron tanto en el Mishkán como en el Beit HaMikdash, el Santo Templo. Sin embargo, este no es uno de ellos. Que el pan permaneciese tan caliente y fresco como si fuese recién horneado luego de una semana de permanecer en la mesa no se cuenta como un milagro.

¿Por qué?

Porque no es un milagro, es naturaleza. La naturaleza real es que cuando las cosas provienen del Creador, y permanecen en las manos del Creador mientras las usamos, continúan cálidas. Siguen siendo emocionantes. Continúan siendo nuevas. Pero en el instante en el que las tomamos, el Creador dice: “OK, lo has tomado de mis manos” y es en ese momento cuando se vuelve viejo. Tenemos que recordar que inicialmente todo proviene del Creador; la mano del Creador viene y nos da todo a nosotros.

Por ende, el entendimiento, el regalo que queremos tomar de este Shabat es observar nuestras vidas y ver cuánto hemos agarrado, ´cuanto hemos tomado de las manos del Creador. Si no hoy, entonces mañana, el siguiente mes o el siguiente año, tenemos que entregarlo todo en las manos del Creador o estas cosas envejecerán. Tenemos que recordar el hermoso secreto de las barras de pan en la Mishkán y siempre tener esa conciencia de “dejarlo en el tabernáculo”. Es la única forma en la que cualquier cosa en nuestras vidas pueda permanecer contantemente cálida, nueva y emocionante.

Bendiciones y Luz,
Michael Berg

Subestimar al Ego

Aunque cada fracaso nos enseña algo único, también hay una lección general que está presente en todo momento: El ego tiene un agarre más fuerte de lo que pensamos.

Esta lección es realmente un recordatorio de que la batalla en contra de nuestra inclinación egoísta requiere un compromiso consistente, sin importar dónde nos encontremos, cómo nos sintamos o cuáles puedan ser las circunstancias externas.
Yehuda Berg

El mejor consejo – Del 17 al 23 de febrero de 2013

¿Por qué resulta mucho más fácil ver la solución a los problemas de las otras personas en vez de encontrar las respuestas a los nuestros? Es como manejar un automóvil. Cuando estamos en nuestro propio vehículo, no podemos verlo realmente. No vemos los insectos en nuestros faros delanteros, o la suciedad en nuestras puertas y neumáticos. Pero en relación a los otros autos en el camino, nosotros vemos la suciedad tan claro como el día.

Cuando se trata de los desafíos que enfrentan nuestros seres queridos, algunas veces observamos soluciones potenciales y queremos ayudar a limpiar la suciedad para que ellos puedan disfrutar un mejor recorrido. Cuántas veces has querido decir a un amigo: “¿No puedes ver que si sales de esta relación abusiva serías mucho más feliz?” o, “Has estado utilizando la misma táctica de negocios por años y continúa fallando, ¿no piensas que es tiempo de intentar un nuevo enfoque?”.

El problema es que ellos están en sus propios autos con sus propios puntos ciegos, incapacitados para ver lo que tú ves. Así que sus reacciones pueden ser negativas. Podrían insistir en que estás equivocado o podrían ofenderse.

Los kabbalistas enseñan que existen dos prerrequisitos para dar un consejo. 1. Una persona da un consejo sólo cuando se lo piden. 2. El consejo puede ser dado cuando puede ser correctamente recibido. Esto significa preguntarnos a nosotros mismos: ¿Esta persona está en una posición en la cual se siente realmente lista para escuchar esto? ¿Existe una forma de decirlo sin herirlo/la? ¿Debería esperar hasta que esté en un mejor estado de ánimo?

Una de las más grandes restricciones de nuestro maestro el Rav fue no decir a los estudiantes lo que necesitaban cambiar. El Rav estaba en un estado de conciencia tan elevado que él veia todas las soluciones. Por supuesto, al desear ver a sus estudiantes manifestar completamente el potencial que tienen, ¡él quería compartir todo lo que había visto! Pero al hacer restricción, nos dio algo mucho más poderoso que un consejo. Nos dio la Luz para descubrir las respuestas nosotros mismos.

Sin importar cuánto amemos a una persona, no podemos pelear sus batallas. Lo que podemos hacer es darles Luz. Podemos ser pacientes y amorosos, ofrecerles un hombro en el cual llorar y un oído para escucharlos cuando más lo necesiten.

Nuestro amor puede inspirar el cambio mucho más que cualquier consejo que deseemos impartir.

Esto no quiere decir que no habrá momentos en los que una intervención será necesaria, o instantes en los que sea verdaderamente correcto compartir ideas que puedan ayudar a alguien en su camino.

Incluso en esos momentos, es la Luz que compartimos la que los asistirá para que se eleven por encima de los desafíos, no nuestras palabras.

Todo lo mejor,

Yehuda

Secuencia de los 72 Nombres conectada a esta semana

Deseo compartir esta sabiduría de forma amorosa, respetuosa y desinteresada.

El predicador dentro de mi es silenciado.

El maestro dentro de mi resplandece a través de todas mis accione

Distracciones del Ego

El júbilo es revelado por el crecimiento personal, pero el ego busca distraernos de seguir hacia adelante.

El ego evita que tengamos disciplina. Promueve la pereza, la comodidad y la falta de responsabilidad. ¡Nos desvía de realizar todas las cosas que sabemos son lo mejor para nosotros!

Entender que las distracciones provienen del ego puede ayudar a enfocarnos.

Mantén tu mirada en la meta: Crecimiento, no comodidad.

Ahora sal y haz lo que sea necesario para que el crecimiento ocurra.
Yehuda Berg

Con certeza, podemos

Los desafíos que enfrentamos no son nunca los verdaderos problemas.

El problema es que no creemos que podemos vencer.

Tener certeza en tu habilidad para hacer lo que es correcto es la clave para vencer tus dudas, tus demonios, tus limitaciones.

Con certeza, no sólo puedes, lo lograrás.
Yehuda Berg

Amigos en necesidad de espiritualidad

Algunas veces se me pregunta: “¿Cómo comparto con mis amigos todos los obsequios espirituales que obtengo en el Centro de Kabbalah?”.

La mejor manera de presentarle a un amigo los beneficios de la espiritualidad es simplemente siendo un amigo.

Guía con el ejemplo. Conviértete en un embajador de lo que aprendes y las personas comenzarán a preguntar qué estás haciendo.
Yehuda Berg

Vivir la vida al máximo

Vivir la vida al máximo no tiene nada que ver con tener tu casa ideal, el carro de tus sueños, o cenar en tu restaurante favorito.

Es el sentimiento que tienes cuando miras atrás en tu día sabiendo que diste todo lo que tenías.

Vivir la vida al máximo es dar de ti al máximo.
Yehuda Berg

Piscis, convertirse en un tiburón espiritual – Martes, 12 de febrero de 2013

Johnny Cash, Miguel Ángel, Albert Einstein, Nat King Cole, W.H. Auden, estos son sólo unos cuantos de los famosos piscianos que han cambiado nuestro planeta con su creatividad e intelecto.
Esto no debería sorprenderte si conoces un poco sobre el zodiaco. Una de las principales características de aquellos nacidos bajo el signo de Piscis es su habilidad de tocar los límites de la realidad, que generalmente es la fuente de la brillantez y la inventiva. Allí encuentran también una enorme capacidad para la empatía y una habilidad para sentir intuitivamente las situaciones y a las personas.

Aún así, al igual que con todo en este universo, existe una dualidad con los Piscianos. A pesar de ser brillantes y de estar a tono con el mundo más allá de los cinco sentidos, para un Piscis a veces puede resultar difícil balancear esta profundidad con la practicidad de la vida diaria.

Por una parte, los Piscianos pueden ser completamente solidarios y clarividentes, pero por otra parte, pueden desvincularse de la realidad. Cuando se retiran a su mundo propio, es difícil para ellos comprometerse con el resto de nosotros, y lo que sigue es una tendencia hacia los sentimientos de victimización.

Generalmente cuando la vida los lanza por un precipicio, en lugar de decir: “Ok, esta es la situación, así que arriba y hacia adelante”, los Piscianos tienden a querer nadar lejos de la situación. En vez de enfrentar la realidad frente a ellos, tienden a perder cualquier motivación para comprometerse con otros en el aquí y el ahora.

La energía cósmica de cada signo zodiacal nos afecta a todos, ya sea que hayamos nacido en el mes de ese signo o no, así que la prueba para cada uno de nosotros en este mes está relacionada con enfrentar la realidad. Necesitamos hacernos a nosotros mismos dos preguntas: ¿Qué tanto podemos realmente asumir la responsabilidad por nuestras situaciones? Y, cuando surgen las dificultades ¿estaremos dispuestos a resistir la tentación de caer presa de los sentimientos de victimización?

Como menciono en mi nuevo libro: …Continuará… la Reencarnación y el propósito de nuestras vidas, una vez que entendemos que la chispa del Creador esta en todos nosotros, entonces nunca podemos ser víctimas. Pero esto significa que debemos darle la bienvenida a las responsabilidad de tomar la única decisión real que la vida nos ofrece: crecer o no. Aceptar el rol de una víctima implica que no haya Luz. Aceptar el rol de una víctima es negar la propia existencia de la chispa de Dios.

Todo lo que ocurre en nuestras vidas ocurre como parte de un proceso mayor. A veces necesitamos perdernos por completo para encontrar una mejor vida de la que jamás podríamos haber imaginado para nosotros.

El signo de Piscis es representado por el pez, no sólo uno sino dos peces de cara a direcciones opuestas. En este mes, debemos decidir qué tipo de pez queremos ser. ¿Queremos ser el tiburón que controla el océano? O ¿queremos permanecer como un guppy, un pececillo, eludiendo las dificultades y ocultándonos detrás de las algas y las piedras?

Ser un tiburón no significa que queremos matar a todos los otros peces; sin embargo, sí significa que queremos estar dispuestos a controlar el mar. Afortunadamente para nosotros en este mes, ese control está en nuestro poder. Todo lo que tenemos que hacer es resistir la tentación de caer en pensamientos tales como: “no puedo hacer esto” o “por qué me ocurre esto a mí”, y en lugar de ello estar siempre buscando el siguiente paso proactivo que podemos dar para revelar más Luz en este mundo.