Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

¿QUÉ ESTÁS DISPUESTO A SACRIFICAR REALMENTE?

A través de la historia, el entendimiento de la porción de esta semana ha sido que Kóraj (quien quería convertirse en el sumo sacerdote) se reveló en contra de Moisés junto a otros 250 israelitas. Al final, Kóraj y aquellos a su alrededor fueron tragados por la tierra. Es una historia con una connotación “blanco y negro”: Kóraj= malo, Moisés y Aaron= buenos.

Sin embargo, resulta interesante que cuando comienzas a leer los comentarios acerca de la porción de esta semana, puedes ver de hecho una diferencia en la forma en que Kóraj es visto a medida que el tiempo progresa. Si bien las primeras discusiones acerca de Kóraj son mucho más negativas, más tarde estás se vuelven más positivas. Existe una razón espiritual interesante y muy importante por lo cual esto ocurre.

En la Guemará, en la Mishná, por ejemplo, existe toda una discusión acerca de si el alma de Kóraj tan siquiera tenía esperanza para su corrección. Luego, cuando comenzamos a buscar en los comentarios y las discusiones entre los kabbalistas, específicamente si buscas en los escritos del Arí o los estudiantes del Baal Shem Tov, comienzas a ver a un Kóraj nuevo y completamente diferente. Esto se debe a que tenemos que entender que la vida de Kóraj no se detuvo. Incluso a pesar de haber muerto físicamente en la porción de esta semana, su alma (al igual que la de todos) continúa viviendo.

Kóraj ha atravesado un proceso espiritual durante miles de años. El Kóraj que conocemos esta semana en este Shabat no es el Kóraj que conocimos el año pasado, o el Kóraj que los estudiosos de la Guemará y la Mishnah conocieron hace miles de años atrás.

De hecho, nuestra meta en este Shabat es hacer una fuerte conexión con Kóraj, ya que este Kóraj que existe actualmente puede ser de ayuda para nosotros. La idea es que Kóraj era un alma asombrosa y que, como estamos a punto de aprender, realizó algo increíblemente positivo, algo que la mayoría de nosotros nunca estaríamos dispuestos a hacer.

Rav Yitzjak de Kamarna, un gran Kabbalista, dijo que Kóraj sabía que, aunque Aaron era el sumo sacerdote durante la época del exilio, Kóraj sería el sumo sacerdote en el tiempo del Mesías, la Redención Final. Sin embargo, Kóraj no quería esperar; él quería traer la redención justo en ese momento, ése era su único deseo. A pesar de ello y con la caída a causa del Becerro de Oro, los israelitas no estaban listos ni dispuestos. Había mucha oscuridad, muchas chispas aún estaban en el lado negativo y por ende, Kóraj no tuvo éxito.

Si comienzas a entenderlo en este sentido, empezarás a ver la porción bajo una luz completamente diferente.

Kóraj se dirigió a Moisés y a Aaron y les dijo que querían intentar traer al Mesías en ese momento, pero Moisés le dijo que no era el tiempo y que las oportunidades para que tuviera éxito eran mínimas ya que había muchas chispas aún en el lado negativo y lo vencerían. Kóraj le dijo: “No me importa, estoy dispuesto a sacrificar y entregarlo todo y a morir física y espiritualmente si no tengo éxito”.

Existe un hermoso concepto en el Talmud que establece que hay almas gigantes que dicen: “Estoy dispuesto a perderlo todo para darle al mundo una oportunidad para alcanzar el Guemar haTikún, la Redención Final” lo que quiere decir que, incluso si no podrán estar presentes o aunque perderán todo lo físico y espiritual cuando el Guemar haTikún llegue, están dispuestos a tomar el riesgo. Esto es lo que Kóraj estaba diciendo.

Lo que ocurre en este Shabat es algo verdaderamente sorprendente. Kóraj quería elevar todas las almas que cayeron en la oscuridad, traer la redención y corregir el pecado de Adán y del Becerro de Oro.

Espero que cuando leas esto, Kóraj cambie completamente para ti. Él sabía lo que estaba haciendo. Él sabía que las oportunidades para tener éxito eran muy pequeñas, pero sintió el dolor de todas las almas que se encontraban en la oscuridad, sintió el dolor del mundo. Él estaba dispuesto a perderlo todo, estaba dispuesto a morir físicamente para traer el Guemar haTikún.

Muy pocas personas a través de la historia han estado dispuestas a hacer lo que él hizo. La mayoría de nosotros trabaja duro pero ¿cuántos de nosotros dice: aunque probablemente no tendré éxito, estoy dispuesto a entregar mi vida por la oportunidad de terminar con el dolor, el sufrimiento y la muerte en este mundo?

Observa el trabajo que haces y compáralo con el trabajo que Kóraj estaba dispuesto a hacer. No se trata de buscar una manera de empujar cuando no se supone que lo hagamos, se trata de ver lo que entregamos o sacrificamos. Y si bien no estamos destinados a sacrificarnos como Kóraj, debemos llegar a ese espacio entre lo que somos y lo que Kóraj es. Y uno de los más grandes obsequios que podemos recibir de Kóraj en este Shabat es un tremendo despertar en nuestro deseo y anhelo de sacrificarnos para el Guemar haTikún.

Kóraj estaba dispuesto a sacrificar, y lo perdió todo. Cayó espiritualmente a los niveles más bajos y fue tragado por la tierra, y desde ese entonces, a través del tiempo se ha estado elevando cada vez más alto, ya que estamos acercándonos al Guemar haTikún. Es posible que Kóraj se haya elevado muy alto, incluso más alto de lo que era en un principio.
Michael Berg

Sí, Kóraj cayó y lo perdió todo, pero no es eso con lo que queremos conectarnos. No queremos atraer cosas a partir de su falla. Debemos desear conectar con su disposición a sacrificarse y perderlo todo. La gran pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos en este Shabat es ¿Qué tanto de Kóraj tengo en mí? ¿Qué tan cerca estoy en mi disposición a sacrificar y dejar lo físico y el Deseo de recibir para mí mismo con el fin de traer la Redención Final?

Cuando comenzamos a ver a Kóraj ahora, no es una historia triste en la que las personas simplemente tenían grandes egos y trataban de minimizar a Moisés. En cambio, observamos que esta historia es increíblemente inspiradora.

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