Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

prayerLas Oraciones del Alma

La porción de Vaetjanán comienza con Moisés diciendo a los Israelitas: “Rogué al Creador que me permitiera entrar a la tierra de Israel”.

Sabemos que inicialmente Moisés estaba destinado a guiar a los Israelitas no sólo fuera de Egipto y a través del desierto, sino también a llevarlos a la tierra de Israel. Pero eso nunca ocurrió. Está escrito en la Torá que debido a que Moisés no realizó el milagro de obtener agua de una roca tal como el Creador se lo había pedido (golpeando la roca en lugar de hablarle) no guiaría a la nación a la tierra de Israel. Esto es visto como un castigo para Moisés. Sin embargo, los kabbalistas enseñan que esta es una manera equivocada de verlo.

Que Moisés no entrara a la tierra de Israel no fue un castigo, sino más bien un efecto del bajo nivel espiritual de los Israelitas; ellos no merecían que Moisés los llevara a la tierra prometida.

En la porción de esta semana, Moisés le ruega al Creador: “Déjame entrar y ver la tierra”. La Torá nos dice que la palabra hebrea que es utilizada en esta oración es Vaetjanán, la cual tiene un valor numérico de 515. De tal modo, los kabbalistas dicen que Moisés oró 515 veces para que le fuera permitido ver esta tierra. ¿Por qué, entonces, no fueron respondidas sus oraciones? ¿Por qué no le fue permitido entrar en la tierra de Israel?

La respuesta, la enseñanza aquí es muy profunda: muchas veces oramos y pedimos cosas, pero debido a que nuestra visión sobre nuestras vidas y sobre lo que creemos que deberíamos tener es generalmente equivocada, no tenemos claridad sobre lo que estamos destinados a alcanzar y los desafíos que estamos destinados a atravesar. Por lo general, existe una desconexión entre las oraciones que pronunciamos y los verdaderos deseos de nuestra alma.

Es importante entender que una oración que proviene de nuestra alma siempre recibe respuesta. Hay momentos en los que pedimos cosas, o rezamos por cosas, y no las recibimos. Esto no se debe a que nuestras oraciones no reciben respuesta; esto se debe a que nuestra alma no rezó por esas cosas. Si, por ejemplo, una persona se enfrenta a un desafío o una situación difícil que le gustaría que desapareciera de su vida, pero su alma sabe que al atravesar ese desafío podrá elevarse, entonces su alma no reza para que el desafío sea eliminado. Puede que la persona diga esas palabras en su oración, pero su alma no lo hace.

Por lo tanto, cuando leemos las palabras específicas que Moisés utilizó: Veerhé et haaretz hatová, “Permíteme ver la tierra buena” y sabemos que el Creador llevó a Moisés a la cima de la montaña y le mostró toda la tierra, podemos entender exactamente lo que significa la palabra “ver”. Era el alma de Moisés la que pedía ver la tierra y así, la oración de Moisés fue respondida; su alma rezó para ver la tierra, no entrar a la tierra, porque su alma sabía que para su propia corrección y para la corrección de los Israelitas, sólo necesitaba hacer contacto visual con Israel, una conexión de esencia, y no entrar físicamente.

Los kabbalistas dicen que desde la cima de la montaña, el Creador le mostró a Moisés todas las partes de la tierra y toda la historia de lo que allí ocurriría: Jerusalem, el Primer Templo, la destrucción del Primer Templo, el Segundo Templo, la destrucción del Segundo Templo y también lo que se llama el Tercer Templo, el Templo que bajará de los cielos una vez que la humanidad haya alcanzado su perfección. Así que Moisés no sólo vio, sino que también ayudó a despertar y a plantar las semillas para la corrección final, la Redención Final.

A partir de esto obtenemos un entendimiento nuevo y hermoso sobre la petición de Moisés de ver la tierra y su respuesta: Moisés obtuvo no sólo una visión del futuro, sino también la capacidad de plantar la semilla para la Redención Final. El mérito de Moisés fue ver toda la historia de Israel, lo positivo y lo negativo, y conectar y despertar la perfección final. Por lo tanto, el propósito de la petición de Moisés no era simplemente viajar hacia la tierra de Israel, él sabía que para que los Israelitas y todas las futuras generaciones despertaran y recibieran la Luz de la tierra de Israel (la cual no representa una tierra física sino más bien un estado espiritual de perfección y elevación) necesitaba conectar con su perfección viéndola, no entrando en ella.

Así que ¿por qué Moisés rogó y rezó 515 veces para que se le diera la oportunidad de ver? Porque ahora entendemos que “ver” significa “despertar y ver el futuro, plantar las semillas para el futuro”.

Aprendemos de los kabbalistas que la oración de Moisés fue respondida porque fue una oración que provino de su alma. Así que la lección que necesitamos tomar de la porción de esta semana es que necesitamos pedir al Creador que nos dé claridad sobre qué es lo que nuestra alma desea. Mientras más clara y fuerte sea nuestra conexión con el verdadero deseo de nuestra alma, más veremos que nuestras oraciones son siempre respondidas.

Michael Berg

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