Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Enfrentar las situaciones

Hay una asombrosa enseñanza del Arí centrada en la porción de esta semana. Abraham tenía dos hermanos, Harán y Nahor, y en la porción de esta semana Harán muere. El Arí nos dice que Harán reencarnó en Aharón, el hermano de Moisés, un gran gigante espiritual. El nombre Aharón tiene al nombre Harán en él con la adición de una Álef que representa el crecimiento o inyección de la Luz del Creador.

En la época de Abraham todos pensaban que había muchas fuerzas distintas en el mundo y, por esto, se adoraban diferentes ídolos para recibir ayuda en cosas distintas. Pero Abraham comenzó a darse cuenta de que hay una sola fuerza en este mundo y es en ésta en la que debemos concentrar nuestras energías, conectándonos y unificándonos con esa fuerza en lugar de adorar a distintos ídolos.

Sin embargo, Téraj, su padre era un gran adorador de ídolos y comerciante. Vendió ídolos a mucha gente, ese era su negocio. Cuando vio que su hijo comenzó a ir en contra suya, su negocio y el mundo, fue a hablar con Nimrod (el líder en aquel momento) y le pidió hacer algo con su hijo. Nimrod le dijo “Ok, permíteme asesinarlo” y lanzó a Abraham a una hoguera. Como ya sabemos, ocurrió un milagro, Abraham fue salvado del fuego… y comenzó a cambiar el mundo. Pero, ¿en dónde estuvo su hermano durante estos eventos? Cuando el padre le dijo a Nimrod “Asesina a mi hijo”, Harán estaba allí.

Rashi dice en el Midrash que Harán era una de esas personas a las que no les gusta involucrarse mucho, que no se enfrentan a nada, en especial cuando podría llevar a la muerte o a problemas. Específicamente dice que Harán estaba “sentado”, es decir, no le hizo frente a la situación. Harán se convence de que si Abraham se salva de alguna manera, eso significaría que su camino es el correcto y, por ende, seguiría su camino; Pero si Nimrod lograba asesinar a Abraham, eso significaría que el camino de Nimrod es el correcto y, por ende, lo seguiría a él. Harán deja bien claro que no se pondrá del lado de ninguno, él piensa que Abraham está en lo correcto, pero no está dispuesto a sacrificar su vida o ponerse en medio de todo este drama. Así pues, cuando el milagro ocurre y Abraham es salvado del fuego, Harán dijo “Ok, estoy con Abraham”. Luego su padre, Téraj, lo lanzó a la hoguera y allí murió.

¿Por qué Harán murió? Porque se trata de la responsabilidad de tomar una posición; no de enfrentar algo sólo cuando parece fácil. Abraham no fue salvado sólo porque tomó una posición, pues, Harán también lo hizo, pero Abraham lo hizo inmediatamente, cuando no tenía idea de lo que le esperaba al hacerlo (vida o muerte). Harán tomó una posición cuando creyó que las cosas serían fáciles, cuando ya Abraham había asegurado el camino. Como Harán estaba esperando que las cosas fuesen fáciles, perdió la oportunidad de corregirse en esa encarnación.

La enseñanza de todo esto es que si no defiendes tu camino a tiempo, tal vez tengas que esperar a la siguiente encarnación para hacerlo. El Arí, en la sección 33 de Las puertas de la reencarnación, habla de la encarnaciones de Aharón, Harán y de su siguiente paso como Aharón. Ya en ese momento Aharón había reencarnado, era una persona increíblemente justa, pero en realidad, él vino a este mundo a corregir sólo una cosa: tomar posición. Aharón le dedicaba todo el día a compartir, ayudar y hacer la paz, pero todo este gran trabajo no era realmente lo que su alma vino a corregir en este mundo. Sólo hubo un momento en su vida por el que había venido realmente a este mundo. Ese momento fue cuando los israelitas querían hacer un becerro de oro. Ellos se acercaron a él y le preguntaron “¿Estás con nosotros o en nuestra contra?”.

Esta es la misma pregunta que Nimrod le hizo a Harán. Sabemos que en la época de Abraham Harán contestó “Estoy con Abraham”, pero lo dijo un poco tarde, cuando ya era fácil, por eso reencarnó en Aharón. ¿Qué ocurrió cuando la prueba apareció nuevamente? No pudo enfrentar la situación, estaba asustado. Cometió el mismo error, no hizo un becerro de oro, pero tampoco tomó una posición hasta que ya fue tarde, y por eso no pudo hacer la corrección. Ciertamente Aharón logró grandes cosas, pero no logró la corrección de Harán. El Arí continúa diciendo algo sorprendente, dice que Aharón estaba destinado a ser asesinado en ese momento. La corrección de Aharón era resistirse en aquel momento del becerro de oro y ser asesinado.

Pero, ¿por qué en ese momento Aharón comenzó a pensar en todas las razones por las que no debía renunciar a su vida? Porque esa es la razón por la que estaba en este mundo. Esa es una verdad que debemos conocer, cada vez que tenemos razones o excusas para no estar incómodos, para no enfrentar situaciones, necesitamos detenernos a pensar que la única razón por la que estamos en este mundo es para enfrentar esas situaciones. En realidad, lo que menos queremos hacer en este mundo, lo más difícil para nosotros, es lo que vinimos a hacer en este mundo.

Somos únicos como somos y somos únicos en lo que vinimos a corregir en este mundo. Tanto las cosas buenas como las cosas terriblemente incómodas son las que nos hacen únicos, y son las cosas por las que estamos en este mundo. El Arí dice que toda persona necesita conocer su Shoresh Neshamá, es decir, la fuente o la raíz del alma. ¿Cómo se te revela la fuente de tu alma? Cuando entiendes y profundizas en tu mente que lo más incómodo, las cosas más terribles que te están ocurriendo ahora, forman parte del proceso para revelar tu singularidad. Vivir con esta conciencia no necesariamente hace más fácil el hecho de enfrentar situaciones o estar incómodo, pero les da alegría.

De verdad hay mucho que decir sobre esto, pero la lección que queremos dar es que hay que comenzar a ver nuestras vidas de esta manera. La fuente de nuestra alma necesita entender que nuestra singularidad y las situaciones buenas, malas o incómodas son perfectas para el desarrollo de nuestra Luz única. Cuando empiezas a entender esto, el Creador se te comienza a revelar y cuando el Creador se te comienza a revelar, entiendes y te sientes muy feliz por los momentos terribles e incómodos.

Michael Berg

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