Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

March 2014Monthly Archives

Encontrar la espiritualidad

¿Cuántas veces la vida nos presenta una dificultad y lo primero que hacemos es decir una variante de: “¿Por qué? ¿Por qué yo? Yo soy una persona espiritual, ¿no? ¿Entonces cómo es posible que mi negocio fallara? ¿Cómo es posible que mi relación fallara?”.
Muchas veces enfrentamos nuestro día como una serie de tareas que completar: despertarse, ir al trabajo, hacer lo que sea que tenemos que hacer para seguir con nuestra vida. Si completamos estas tareas estamos felices y nos sentimos productivos; si no lo hacemos porque hay un obstáculo en nuestro camino, quedamos sintiéndonos insatisfechos.
Abraham, de la Biblia, se enfrentaba a su día de una manera distinta. Cada vez que se le presentaba una agresión, cada vez que conocía personas que pretendían hacerle daño, cada vez que chocaba con una pared, decía: “Acepto esta situación como es, y en vez de permitir que me victimice, la transformaré en algo positivo”.
Abraham vivió para encontrar la espiritualidad en cada día, en cada prueba, en cada frustración que enfrentaba. No somos Abraham, pero podemos y deberíamos seguir su ejemplo.

Karen Berg

Una oportunidad para cambiar

Cada uno de nosotros, si abrimos nuestros ojos y nos enfocamos un poco más en nuestra vida, encontraremos que todos los días tenemos oportunidades para transformar la energía negativa en positiva. Muchas veces, cuando alguien o alguna situación se presenta como un reto, lo primero que pensamos es: “¿Cómo puedo hacer que esta situación desaparezca lo más pronto posible?” en vez de “¿Cómo puedo transformar esta situación en Luz?”. Muchas veces incluso podemos ser muy rápidos en poner una situación de lado y no nos damos cuenta de que hemos perdido una oportunidad para lograr un cambio en nuestra vida.
Entonces, hoy está consciente de las oportunidades que el universo te envía para traer espiritualidad a tus actividades diarias para que puedas alcanzar las alturas a las que estás destinado.
Karen Berg

¿Tú crees?

El Rav solía decir: “No me digas que tu ‘crees’ en Dios”.
¿Por qué? Porque el concepto de “creer” inherentemente incluye su opuesto: la duda. Por ejemplo, si alguien está enfermo, creemos (eso es que tenemos fe o esperanza) de que mejorará (no “sabemos” si va a pasar). Esta es una intención basada en la fe. Es como decir: “Yo creo que si actúo de ésta manera, los resultados serán x, y o z”.
En vez de eso, el Rav siempre habló de tener certeza en el Creador. Certeza es la idea de que así como sabemos que el sol saldrá todos los días a pesar del clima, nosotros sabemos de la existencia del Creador.
Ahora puede que te preguntes: ¿Cómo? ¿Cómo podemos tener certeza sobre algo que no podemos tocar o experimentar directamente? La respuesta es que nosotros construimos nuestra certeza a través de esas cosas que podemos ver y entender: el simple milagro de respirar, la belleza y la maravilla de la luz del sol, los sincronismos que experimentamos a diario que pueden ser descartados como una coincidencia, sólo por nombrar algunos.
Si sabemos estas cosas, entonces ¿cómo no podemos reconocer la mano del Creador en cada parte de nuestra Creación, incluyendo las pequeñas cosas de nuestra vida?
La certeza en el Creador se traduce como la certeza de que lo que ocurre en mi vida desde este momento al siguiente momento es exactamente lo que me ayudará en el camino de mi vida.

Karen Berg

 

Santidad

Recientemente alguien me preguntó: ¿Qué significa realmente ser santo? Si ves la definición en el diccionario encontrarás que “santidad” se define como “La cualidad de ser o estar en un estado espiritualmente puro o virtuoso”.
Desde una perspectiva kabbalística, podemos decir que una persona santa ha pasado por la oscuridad, ha transformado sus rasgos negativos y ha creado un escudo protector de energía, a través de la Luz, generado por su trabajo espiritual.
Hay momentos en nuestra propia vida cuando llegamos a una epifanía, y profundamente nos damos cuenta de la presencia del Creador. Esto podría ocurrir cuando estamos en un lugar históricamente “santo” donde mucha Luz fue revelada por las grandes almas que pasaron por allí. O quizás pueda que ocurra cuando visitamos las tumbas de almas justas.
Cuando sea y donde sea que nos demos cuenta de esto, es en ese momento en que realmente somos santos. ¿Por qué? Porque con esa energía de santidad podemos alcanzar la certeza de que sin importar lo que la vida tenga para nosotros, estamos conectados con los Divino, y a través de esa conexión, somos santos

Karen Berg

 

Interpretación de sueños

La interpretación de sueños ha existido por mucho tiempo y varias culturas cuentan con un rico historial y bancos de conocimientos sobre el tema. Desde la perspectiva kabbalística, los sueños son una de las formas más poderosas que tiene el universo para mandarnos mensajes y asistirnos en nuestro camino espiritual de crecimiento y transformación.
El Zóhar dice que un sueño es como una carta sin abrir, y su mensaje, una vez que la carta está abierta, depende de la conciencia de la persona que la interpreta. En otras palabras, cuando le contamos a alguien nuestro sueño, el sueño toma la realidad basado en la conciencia de la persona que lo interpreta. Es por eso que aprendemos que lo mejor para nosotros es hablar de nuestros sueños solo con aquellas personas que nos miran con ojos bondadosos y realmente desean lo mejor para nosotros.

Karen Berg

 

Sólo el amor es real

El aspecto físico, como lo conocemos, es una ilusión. Un día, una parte de nosotros ya no estará aquí, pero lo que permanecerá serán las cosas que hemos creado: las amistades que hemos hecho, el amor que hemos dado, el cariño que hemos mostrado. Estas son las cosas que seguirán viviendo mucho después de que el cuerpo ya no esté ahí. 
Karen Berg

Purim: El poder de la alegría y la certeza

En la noche de este sábado tenemos una oportunidad única para conectar con la energía de la festividad conocida como Purim. Una de las formas en las que podemos hacer esta conexión es leyendo el Pergamino de Esther, que cuenta la historia de cómo la reina Esther fue capaz de salvar a su pueblo de la destrucción.
Es la historia de cómo las circunstancias más terribles pueden cambiarse a través del poder de la conciencia humana y la certeza.
Al escuchar el Pergamino de Esther que es leído en esa noche, nos imbuímos con la energía para eliminar la duda de nuestra vida para que podamos llegar a entender que las circunstancias en las que nos encontramos no pretenden ser un castigo. En cambio, son una herramienta para ayudarnos a elevarnos a otro nivel de conciencia espiritual.
Cuando todos alcancemos esta conciencia, ya no habrá más codicia, rabia o envidia porque todos sabremos que donde estamos es donde debemos estar. Les deseo toda la felicidad y la certeza con la que podemos transformar la dificultades y el caos en energías positivas y darnos cuenta de que la Luz del Creador existe dentro de todos nosotros.
Amor y luz
Karen Berg

 

Superando la inseguridad

Recientemente, alguien me preguntó sobre la raíz de la inseguridad. Yo le respondí que sí, por un lado hay razones psicológicas que son la base para sentirse inseguro. Por ejemplo, quizás x, y, o z ocurrió durante mi infancia, así que ahora soy inseguro en ésta o aquella área.
Sin embargo, desde un punto de vista metafísico, la razón por la que quizás nos sentimos inseguros en esta vida es porque hay ciertos niveles que no alcanzamos en vidas pasadas.
En cierta forma, es como si hubiéramos sido muy perezosos para alcanzar lo que pudimos haber alcanzado, así que cuando regresamos a este mundo, lo hicimos con un sentimiento agobiante de que no somos lo suficientemente buenos porque nuestra naturaleza espiritual sabe que pudimos haber hecho las cosas de manera diferente la última vez que vinimos. Por ejemplo, quizás hay personas que pudimos haber ayudado pero dijimos: “Nah, lo haré para la próxima”.
Bueno, voilà… ¡ahora es “la próxima”!
Dicho esto, el propósito general de este tipo de inseguridad de hecho es positivo: Si la usamos de la manera correcta puede ayudar a empujarnos a hacer más, a compartir más, y a continuar luchando para revelar nuestro potencial en este mundo.
Digamos que no quiero ir a una fiesta porque estoy inseguro y tengo miedo de que no le voy a gustar a nadie. Sin embargo, aquí está mi oportunidad para hacer algo diferente. Esto no significa que tengo que exagerar y ser la persona más extrovertida y sociable de la fiesta, pero sí significa que quizás debería decirme a mí mismo: “Voy a ir a la fiesta y voy a intentar ser la mejor persona que pueda ser. Esta vez voy a hacer las cosas diferentes”.
La forma en la que podemos superar la inseguridad es empujarnos a decir: “Puede que no sea tan bueno como mi hermano, pero soy tan bueno como mí mismo y puedo hacer lo máximo que pueda”.
En la vida, en el momento en el que digamos: “No puedo hacerlo” o “Esto es muy difícil para mí”, regresamos a la inseguridad con la que vinimos. Ahora, no estoy diciendo que deberíamos estar preparados perfectamente o que debemos ser los mejores de todo en todo. No obstante, lo que digo es que cuando se nos presenta cualquier situación que representa un reto, el universo nos está dando la oportunidad de decir: “Oye, ¿sabes qué? Quizás si pueda hacer esto. Déjame intentarlo de nuevo”.

Karen Berg

 

Abre tu corazón

Recientemente alguien me preguntó cómo podemos abrir nuestro corazón si sentimos que lo hemos cerrado.
Yo respondí que muchos de nosotros hemos sufrido: la pérdida de un ser querido, en el matrimonio, en el amor mismo. Y sí, a veces debido a este sufrimiento, intentamos cerrar nuestro centro emocional.
La verdad es que abrir nuestro corazón es una elección consciente y proactiva. Si no enfocamos nuestra intención en mantener nuestras emociones abiertas y vivas, si no le pedimos ayuda al universo, el cambio no ocurrirá. Algunas personas dicen que el corazón es sólo un músculo, que no “siente”. Pero la verdad es que nosotros como seres humanos somos más que sólo un corazón físico. Nosotros sentimos, y la manera de sentir positivamente es concentrarse, meditar, y tocar mañana el alma de más personas de las que tocamos hoy, y querer que otras personas nos conozcan y sientan nuestra energía.
Hoy en lo que hagas a diario practica abrir tu corazón. Acércate a alguien que no conozcas o a alguien que usualmente no le hablarías y di: “Hola, ¿cómo estás?”. Inyecta ocupación y cuidado. Haz esa llamada a un amigo o a un miembro de tu familia.
Recuerda, son los esfuerzos pequeños los que hacen una gran diferencia a la larga.

Karen Berg

Luchar con el orgullo

Recientemente alguien me preguntó cómo podemos luchar con el orgullo dentro de nosotros.
Respondí que a veces la mejor forma de luchar con el orgullo es simplemente mirar a tu alrededor, al océano, el mar, el cielo, las estrellas… Al hacer esto nos damos cuenta de que somos una piedrita al lado del camino comparado con la magnitud del resto de la creación.
De hecho, hay momentos en los que el orgullo no es algo tan malo; por ejemplo, estar orgulloso de nuestra familia o un logro que nos puede llevar hacia adelante a hacer más cosas buenas en el mundo. Considera cuán a menudo hablamos de destruir el ego y hacer como si no existiera. Pero esta no siempre es la mejor ruta en la espiritualidad porque el ego tiene dos lados: uno que causa destrucción y separación, y el otro que nos obliga a ir hacia adelante, mejorar, y crear caminos que harán de las vidas de otros algo mejor.
Mientras estemos vivos tendremos necesidades, deseos, aspiraciones… y orgullo. La pregunta que tenemos que hacernos es qué vamos a hacer con nuestro orgullo. ¿Vamos a exhibirlo de una manera que nos haga sentir superior a otros? ¿O lo usaremos para empujarnos hacia adelante? ¿Convertiremos el orgullo en humildad y trataremos a otras personas y trabajaremos con ellos con una mente abierta?

Karen Berg