Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

July 2015Monthly Archives

Una ofrenda de amor – Martes, 14 de julio de 2015

Ser capaz de ver a otras personas y de darles amor en lugar de juicio es el nivel más alto de un ser espiritual. Todos tenemos juicio, pero cuando tratamos a los demás con respeto y amor, podemos transformar ese juicio en misericordia.

Además, al reducir nuestro juicio hacia los demás, se reduce el juicio hacia nosotros. Y al reducir nuestro juicio, reducimos también el juicio en el mundo.

El día de hoy, toma unos minutos para sentir la energía de la persona que está a tu lado y trátala como quisieras que te trataran a ti. Mientras lo haces, ten en cuenta que estás contribuyendo con la paz en el mundo.

Karen Berg

Bein HaMetsarim: Tres semanas de amor

Martes, 7 de julio de 2015

Cuando el gran Kabbalista del siglo XVIII, el Baal Shem Tov, era joven, su padre murió y él fue inscrito en una escuela religiosa. A él nunca le gustó dicha escuela: sus compañeros no lo trataban bien y no se llevaba bien con el director. Además de eso, no tenía una buena situación familiar.

Su lugar favorito era la soledad el bosque, disfrutaba de la belleza estando entre las aves y los árboles. A él le gustaba mucho estar en contacto con el Creador en la magnificencia de la naturaleza.

Un día, cuando estaba en el bosque, conoció a un anciano que le dijo: “Te bendigo con el don del buen ojo”.

En aquel momento, el Baal Shem Tov era muy joven y esta rara bendición le resultaba un poco confusa. Debido a que no sabía lo que significaba, la ignoró y continuó con su camino.

Pero cuando regresó a su casa en Medzhybizh, Ucrania, miró a la gente que lo rodeaba y, de alguna manera, todo era distinto. Vio que, ciertamente, había mucho caos, pero intuitivamente en su corazón, él entendía por qué existía el caos.

Vio gente que estaba desconectada de su esencia Divina. Vio mucho dolor y reactividad, sin embargo, fue capaz de ver qué estaba detrás. Vio el porqué de la negatividad. Vio que la gente tenía problemas y, al lidiar con ellos, actuaba en maneras que desilusionaban a otras personas.

Poco a poco, el Baal Shem Tov comenzó a darse cuenta (algo que, lamentablemente, la mayoría de nosotros no hace) que cuando vemos una situación que es completamente negativa, hay una causa de donde viene esa negatividad y esa causa es por lo que debemos tener empatía.

Acabamos de entrar en un período conocido como Bein HaMetsarim (literalmente, “entre lo estrecho” o “entre lugares estrechos”). Los kabbalistas explican que durante estas tres semanas hay más energía en el cosmos, energía que puede “quemarnos” o llevarnos a niveles superiores de conciencia. Es un período de crecimiento espiritual y pruebas. También es un período en el que será muy tentador caer en modo reactivo: reaccionar ante la gente y eventos con tristeza, ira y, quizá el más destructivo, con juicio. Sin embargo, al mismo tiempo, si podemos resistir ante nuestras tendencias reactivas, podemos aprovechar energías más elevadas y percibir una conciencia superior y la energía del amor.

El esfuerzo más importante que podemos hacer en este tiempo es ver con un “buen ojo” tal y como lo hizo el Baal Shem Tov. En la práctica, esto significa enfocarse en lo que está bien en los demás en lugar de enfocarse en lo que está mal. Significa ver a otras personas y notar lo bellos que son sus ojos, lo bien que se visten, lo difícil que es para ellos ganarse la vida, lo difícil que es para ellos estar con su familia.

Podemos ver lo que está mal en los demás en un instante. Sin embargo, ver lo bueno requiere de esfuerzo. Ver lo bueno en los demás es una decisión; y si no la tomamos, permanecemos en el mundo de caos, un caos que no es causado por lo Divino, sino por nuestro propio egoísmo y crueldad.

Por supuesto, el mundo está lleno de negatividad. ¿Sabes por qué? Porque nuestro trabajo es cambiar eso. Nosotros debemos ser mensajeros de amor y armonía en lugar de mensajeros de odio, debemos tratar de ver a los demás con una mirada amable. Si logramos hacer esto, tendremos el poder de sacarnos literalmente del plano del juicio y llevarnos hacia el plano de la Luz.

 

Karen Berg

Armonía en cuerpo y alma – Lunes, 6 de julio de 2015

Nuestro cuerpo está compuesto por moléculas. Somos saludables cuando los átomos que están dentro de dichas moléculas actúan en sintonía, se unen, comparten el electrón o trabajan en unidad. Somos presa de las enfermedades y la negatividad cuando las moléculas se separan. Las energías negativas como el odio, la ira y el miedo (en esencia, todo lo que sea contrario a la Luz del Creador) son las que producen la separación de las moléculas.

Si nos comportamos “como Dios”, si vivimos en armonía con todos los seres vivos, entonces, de la misma manera, tendremos armonía en nuestro cuerpo. Desde esta perspectiva, la amabilidad y la generosidad no son una cuestión de moralidad o de “ser una buena persona”. Más bien, se trata de alinearnos con la omnipotente Fuerza de Luz que está en nuestro interior y a nuestro alrededor.

Es maravilloso sumergir nuestra mente en profundos conceptos espirituales como aprender los 72 Nombres de Dios o memorizar todas las meditaciones. Pero es más importante entender y vivir el concepto de que cuando evitamos que nuestra energía esté en armonía con todo lo que existe, creamos en nuestro interior una apertura para que entre la negatividad.

Una historia de transformación – Domingo, 5 de julio de 2015

Hay cuatro niveles de estudio de la Biblia:

El primer nivel, conocido en hebreo como Peshat, es el entendimiento literal de la historia, los detalles de lo que realmente ocurrió. Por ejemplo, tenemos la historia literal de David y Goliat, la salida de Egipto de los israelitas, Daniel en el foso de los leones, etc.

El segundo nivel, conocido en hebreo como Derash, es la relevancia histórica de lo que leemos. Este nivel representa nuestra habilidad para mirar el pasado y apreciar la importancia histórica de lo que ocurrió.

El tercer nivel, conocido en hebreo como Remez, es el nivel del simbolismo. En este nivel pasamos a estar conscientes de los símbolos y su significado en la historia. Por ejemplo, en la historia de Pésaj entendemos que la matzá, el pan del pobre, simboliza la humildad y la ausencia de ego.

El cuarto nivel de estudio, conocido en hebreo como Sod, es el secreto, o alma, de la historia. Sod es el nivel en el que entendemos que la historia que leemos es en realidad el manual de instrucciones de nuestra propia iluminación, que nos permite incorporar dicha historia a nuestra propia verdad personal. En el nivel de Sod, la historia ya no se trata de “ellos” ni ocurre “en aquel tiempo”, sino que se trata de nosotros aquí y ahora. En este nivel, creer ya no es necesario porque creer pasa a ser saber, el cual viene de la experiencia directa.

En conclusión, mientras avanzamos en nuestro camino espiritual, Sod es el nivel al que tenemos que llegar porque, a través de este, la Biblia se convierte en una presencia viviente concebida para iluminar y transformar nuestra vida en el momento que aceptemos su Verdad como si fuese nuestra. Así pues, al entender la Biblia en el nivel de Sod, esta se convierte en la historia de nuestro propio crecimiento y transformación.

Karen Berg