Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

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Comprometerse con la vida en 2016 – Jueves, 31 de diciembre de 2015

Esta noche marcamos el final de otro año en el calendario gregoriano y damos la bienvenida al año nuevo 2016.

En este momento, muchos hacemos compromisos: decidimos cambiar, mejorarnos y mejorar las cosas.

Al hacerlo, les sugiero un compromiso que puede cubrir muchos otros; se trata de un compromiso con la vida, con estar totalmente vivos.

Hace unas semanas leímos la porción de Vayigash de la Torá, en la que Yosef pregunta varias veces si su padre está vivo. Sin embargo, la pregunta de Yosef no era: “¿Su cuerpo está aquí?”, su pregunta en realidad era: “¿Está vivo realmente?”.

Pero todos estamos vivos, ¿no? Existimos. Pregúntale a cualquier persona. Vamos a trabajar en el día. Regresamos a casa en la noche. Estamos con nuestra familia. Podemos ver, oler, pensar, saborear, tocar… Por supuesto que estamos vivos, ¿cierto?

Pero ¿cuánto tiempo invertimos realmente en elegir, avanzar hacia nuestro potencial como seres humanos, usar el tiempo que se nos ha dado para desarrollar nuestro crecimiento espiritual?

Yosef no se refería a la vida física del cuerpo. Yosef hablaba sobre el tiempo que no vivimos robóticamente. ¿Podemos decir que disfrutamos la compañía de quienes nos rodean y que hemos contribuido de alguna manera con el panorama completo? ¿Podemos decir que hemos aprendido a abrir nuestro corazón y a amar a quienes nos rodean? ¿Podemos decir que hemos reconocido la negatividad en nuestro interior y hemos hecho nuestro mayor esfuerzo por transformarla en algo hermoso?

En el inicio de este nuevo año, los invito a comprometerse con la vida, comprometerse con la conciencia, comprometerse a sacudir todos los miedos que los atan, dejar ir esos oscuros elementos ocultos de su corazón, avanzar con amor hacia su prometedor potencial, no sólo por su propio beneficio sino también por el beneficio de todo el mundo.

Les deseo a ustedes y a sus seres queridos un año de conciencia, Luz y transformación.

Con amor,

Karen Berg

Tus ojos tienen poder – Miércoles, 30 de diciembre de 2015

Cuando Yaakov se dio cuenta de que su hijo Yosef estaba vivo después de muchos años de estar separados, dijo: “Necesito verlo antes de irme de este mundo”. Estas fueron casi las mismas palabras que Moshé pronunció antes de morir, él dijo: “Necesito ver la tierra de Israel antes de irme de este mundo”.

La razón por la que ambos usaron la palabra “ver” es parte de un concepto interesante.

Se dice que cuando ves a alguien, obtienes su energía. No sólo tú obtienes su energía, sino que la otra persona obtiene la tuya. Además, puedes elevar a una persona con tan sólo mirarla a los ojos. Puedes hacerla sentir muchas cosas. Puedes hacerla amar, llorar, entristecerla o hasta hacerla querer más para su crecimiento espiritual.

Nuestros ojos —al igual que nuestras palabras, pensamientos y manos— pueden ser usados para elevar o para destruir. Se dice que los ojos son la ventana del alma. El día de hoy, tomemos unos minutos para proponernos usar los ojos para conectar con la armonía, traerla a quienes nos rodean y poner de nuestra parte en elevar al mundo.

Karen Berg

Cultivar gratitud – Martes, 29 de diciembre de 2015

Es interesante la manera en la que buscamos a Dios en nuestros momentos de oscuridad. Aquellos que oramos, especialmente quienes lo hacemos a diario, solemos orar aún más cuando estamos en problemas o hay algo que realmente necesitamos.

Cuando todo está bien y no tenemos nada en particular en mente, tenemos la tendencia a no comunicarnos. Parece que dijéramos: “De acuerdo, le daré una pausa a Dios”.

Cuando nuestra oración se vuelve una oración de necesidad, realmente aprendemos la verdadera esencia de la súplica. Puede que digamos: “Sabes, Dios, te olvidé y olvidé Tus bendiciones cuando las cosas estaban bien. Había olvidado lo maravilloso que es tener un cuerpo sano hasta ahora que padezco dolores. Y ahora, en mi dolor, me doy cuenta de lo espectacular que era estar sano”. O podríamos decir: “Me doy cuenta de lo especial que es tener a mi familia junta cuando recuerdo las veces que no la tuve cerca y sentía esa carencia”.

Afortunadamente, no necesitamos estar en momentos de carencia para tener apreciación. Las herramientas espirituales y el poder de nuestra conciencia nos dan la capacidad de cultivar la energía de la gratitud diariamente, sin importar nuestra situación ni los desafíos que enfrentemos.

El día de hoy, toma unos momentos para comunicarte con el Creador, aunque sólo sea para llenarte de agradecimiento por los simples regalos de esta vida.

Karen Berg