Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

El día que recibí un mensaje sobre sencillez – Sábado, 2 de enero de 2016

 

El Rav me enseñó algo hace años cuando me dijo: “Cuando las personas se acerquen a ti y te comenten cosas, escúchalos cuidadosamente porque todos te están dando un mensaje. Si hay algo sumamente importante, eso es escuchar; escuchar de verdad y escuchar con atención”.

Una vez estaba sentada en una cena y el camarero vino a nuestra mesa con muchas ganas de hablar. Hasta donde yo sabía, él no había estudiado nada espiritual y, seguramente, tampoco Kabbalah.

Comenzó a contarnos una historia: “Hace cinco años dejé a mi familia en Ucrania. Y aunque es doloroso, sé que estaremos juntos nuevamente porque recuerdo que leí que justo antes de la venida del Mesías, el Profeta Eliyahu vendrá y llevará el corazón de los hijos a sus padres, y el corazón de los padres regresará a los hijos”.

Mientras estaba sentada allí con mis dos hijos pensé: “Qué interesante, pero ¿por qué nos está contando esta historia en particular?”.

Antes de que pudiera terminar de pensar eso, el camarero dijo: “Saben, Dios es muy simple”.

“¿Muy simple?”, le pregunté.

“¡Sí! Dios es muy simple”, repitió.

“¿Qué quieres decir con simple?”, le dije. Mi curiosidad aumentó.

Él respondió: “Estar con Dios es simple. Estás con Dios cuando estás lleno de amor y bondad, como cuando ves a otras personas y te preguntas cómo puedes ayudarlas o qué puedes hacer por ellas. Estás con Dios cuando despiertas en la mañana y dices: ‘Me siento bien internamente. Siento esperanza. Sí, cometo errores. Sí, caigo. Y sí, tengo que hacer cosas porque no soy perfecto; si lo fuera, no estaría aquí’. Cuando hago todas estas cosas y tengo estos sentimientos, sé que estoy con Dios porque Dios es simple”.

“No obstante, cuando tengo esos otros pensamientos —como pensar por qué esa persona tiene algo que yo no tengo, por qué soy la víctima, por qué no puedo hacer las cosas que hacen los demás o por qué nadie me toma en cuenta—, pues bien, esos son los momentos en los que no estoy con Dios”.

Después de escucharlo, pensé: “Aunque suene muy simple, esto es muy profundo”. Especialmente ahora, en estos momentos, con todo lo que está ocurriendo en el mundo, esta simplicidad es muy importante.

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