Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Lazos que no pueden ser cortados  -Lunes, 3 de enero de 2016

Hay una historia sobre un hombre que estaba por pasar al otro mundo. Reunió a su familia a su alrededor y a cada miembro le dio un palillo, luego les dijo: “Ahora tomen el palillo y rómpanlo”. Cada quien rompió fácilmente su palillo.

Luego el hombre sacó otro grupo de palillos, pero estos estaban unidos. Le pidió a cada uno que rompiera el montón. Pero, adivinen… Nadie pudo romperlos porque estaban unidos no dos ni tres palillos, sino muchos.

Esta historia nos dice que cuando unimos nuestra energía —cuando oramos en grupo, no sólo con quienes están cerca físicamente sino con miles de compañeros que trabajan por la Luz, nuestros hermanos espirituales de todo el mundo— nos volvemos una fuerza que dice al unísono: “Dios, ¿nos escuchas?”.

Debemos abrir las puertas Celestiales con nuestro amor para poder manifestar la espiritualidad de la Luz del Creador en nuestro mundo físico. Sólo a través de nuestro esfuerzo individual y colectivo podemos disipar la negatividad que vemos que ocurre en nuestro entorno.

La única razón por la que existe la negatividad es porque no hemos llegado al estado en el podamos superarla. No hemos eliminado la negatividad de nosotros, de nuestra vida, ni del mundo. Pero debemos intentarlo, y confío en que diariamente nos estamos acercando a lograrlo.

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