Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Lecciones aprendidas – Sábado, 9 de enero de 2016

En la porción de esta semana, el Zóhar explica una idea interesante sobre las plagas que ocurrieron en Egipto: parece que el Faraón olvida cada plaga después de que las cosas vuelven a la normalidad. Toda el agua se convierte en sangre (primera plaga), pero apenas regresa a ser agua, el Faraón olvida lo que ocurrió. Las ranas (la segunda plaga) infestan la tierra, pero apenas se van, el Faraón se olvida de que estuvieron ahí. Y así sucesivamente.

En la lectura de esta semana se habla de siete plagas. Ahora bien, mi pregunta es: si alguien te abofetea siete veces, ¿de verdad no lo recordarías?

Afortunadamente, el Zóhar aclara la situación: no fue que el Faraón lo olvidó, simplemente fue que él regresó a la conciencia que tenía antes de que ocurriera esa plaga en particular; un fenómeno que nos ocurre a todos de vez en cuando.

Considera esto: ¿cuántas veces hemos cometido un error y hemos sido golpeados por el universo de una manera u otra, sólo para olvidarlo después de que el caos desaparece? Pasamos por las mismas situaciones una y otra vez, y cada vez que un problema se repite, nos golpeamos la frente y decimos: “Rayos, sabía que no debía haber ido en esa dirección. Sabía que estaba equivocado”.

La verdad es que, a menos que encontremos una manera de liberarnos o elevarnos por encima de nuestros patrones de comportamiento, cometeremos repetidamente los mismos errores. Si no nos elevamos a un nivel espiritual superior, pasaremos por el mismo ciclo una y otra vez hasta que tengamos la voluntad de cambiar. Afortunadamente, a partir de esa poderosa voluntad, tenemos herramientas espirituales para ayudarnos a avanzar en nuestro camino hacia convertirnos en la mejor persona que podemos ser.

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