Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Bienvenidos al séptimo día de los 12 días de Aries, Día 7: Libra,

Jueves, 14 de abril de 2016

Bienvenidos al séptimo día de los 12 días de Aries, la ventana kabbalística de tiempo que comienza desde el anochecer del jueves, 14 de abril, hasta el anochecer del viernes, 15 de abril de 2016

Libra es un signo cardinal de aire. Los meses cardinales son los que aparecen al principio de cada estación y anuncian nuevos comienzos y puntos de inflexión. Los signos cardinales son los iniciadores y motivadores del universo. El don de los signos de aire es la visión. En el caso de Libra, es la capacidad de ver todos los lados de una situación. Los libra tienen un gran deseo de armonía y equilibrio, pero a veces en su búsqueda terminan complaciendo a todos sin servir genuinamente a nadie. El lema de Libra es: “Equilibro, luego existo”.

El arquetipo de niño interno de Libra es el niño atrapado en la indecisión y la inseguridad, duda de sí mismo constantemente y a veces no logra tomar una decisión. Busca la aprobación de todos y cuando esa aprobación no le es dada, se siente paralizado por la inseguridad y la duda.

Todos tenemos un poco de este arquetipo de niño interno en nuestro interior. Quizá en un esfuerzo por complacer a todos somos incapaces de decir “no” y, en consecuencia, aceptamos un enredo del que no podemos salir. Quizá ignoramos constantemente nuestros propios deseos y necesidades por el bien de la armonía del grupo, y al final nos molestamos con todos y con nosotros mismos. Cualquiera que sea la situación, lo importante es no juzgar a nuestro niño interno. De hecho, reconocer nuestro arquetipo de niño interno de Libra nos da la oportunidad de fortalecer nuestra conexión con la Luz de nuestra alma, la cual traerá verdadera armonía a cualquier situación.

Conciencia del día:Declara para ti mismo que la única aprobación que necesitas es la de tu propia alma y la Luz del Creador. Di sí cuando quieras decir que sí. Di no, amable y respetuosamente, cuando quieras decir que no. Detente y revisa en tu interior antes de precipitarte a ayudar a los demás.

Aún más importante, sé gentil contigo y con tu niño interno. Eres una obra en construcción y el hijo de Dios que te ama. La sanación proviene de reconocer positivamente y asumir la responsabilidad de lo que debemos cambiar, no de culparnos por todo.

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