Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Abstinencia del pan

“Y lo que es más importante: ten la precaución durante los días de Pésaj de comer la Matzá, ya que es un alimento terapéutico.” –Carta del Rav Brandwein al Rav Berg

Durante los ocho días de Pascua, el pan se sustituye por la Matzá.

Los kabbalistas nos enseñan que el pan es una herramienta poderosa. El pan es como una antena para transmitir la energía espiritual, motivo por cual es utilizado en los rituales de tantas religiones.

La Kabbalah enseña que el pan está también ligado metafísicamente con el ego humano. De la misma forma que el pan tiene el poder de expandirse y elevarse, nuestro ego tiene la habilidad de expandirse y motivarnos a ascender a grandes alturas en el mundo material.

PAN SIN EGO

La Matzá es como un pan sin ego; un pan cuya naturaleza egoísta ha sido eliminada. Comiendo Matzá con la intención y la meditación kabbalísticas adecuadas, recibimos el poder de desconectar nuestro ego. De esta forma, podemos liberarnos de la esclavitud y elevarnos a grandes alturas espirituales.

LA VELOCIDAD DE LA LUZ

El pan también atrae una arrolladora energía hacia el hogar. Por este motivo no se permite que haya ni una sola miga en la casa durante Pésaj, momento en el que esta infusión de energía alcanza niveles altísimos.

Considera este ejemplo: estás conduciendo un auto a 30 millas por hora. Si bajas la ventanilla, el cambio en la presión del aire será mínimo. Todavía podrás controlar el vehículo sin problemas. Pero si viajas en un avión Concorde, con una velocidad mayor a la del sonido, la menor grieta en una ventana hará que el avión pierda el control y caiga en picada. Pésaj es como volar a la velocidad de la luz; así de intensa es la Luz de la libertad. Aun la más diminuta miga de pan en tu sistema te enviará a ti y a tu comportamiento reactivo a una trayectoria de colisión con caos a lo largo del siguiente año.

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