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Sucot: Traer bendiciones a nosotros mismos y al mundo

Miércoles, 8 de octubre de 2014

Esta semana, nos reunimos para conectarnos con la festividad de Sucot, la ventana cósmica kabbalística para la energía de la columna derecha, que es bondad, amor, dar y apreciación.

Debo decir que este año Sucot viene en un bueno momento. Ahora, más que nunca antes, necesitamos positivismo. No hay duda de que la oscuridad se está volviendo más oscura en el mundo, con enfermedad, violencia, y todas las otras clases de caos que emergen con una intensidad sin precedentes. También tenemos el fenómeno astrológico conocido como la Luna de Sangre, un fenómeno muy raro que ha marcado eventos negativos en la historia incluyendo a la Inquisición Española, y la Guerra de Independencia de Israel en 1492 y en 1948 respectivamente.
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El Zóhar nos dice que cuando nosotros, aquellos que tenemos herramientas espirituales y conciencia, actuamos con bondad, entonces la bondad reinará en el mundo, pero cuando no actuamos con bondad, los ángeles de la negatividad son liberados para dar rienda suelta al caos.

Ahora, puede que digas: “Oye, ¿qué quieres decir con bondad? Yo claro que soy bondadoso. Claro que soy amable.”

Es cierto. La mayoría de nosotros somos amables, la mayoría del tiempo… excepto cuando no lo somos. Excepto cuando alguien nos irrita y entonces en realidad queremos mostrarles que están equivocados.

Así que sí, generalmente actuamos de manera “buena” porque la mayoría de nosotros somos personas decentes. Pero esa no es la bondad de la que estoy hablando.

Estoy segura que has leído o al menos has visto una adaptación de Les Miserables. Como recordarás, Jean Valjean, apenas saliendo de prisión, golpea y roba al viejo obispo que le ha dado albergue en su hogar. Al día siguiente, un alguacil llega a la casa del obispo con los bienes robados y con Jean Valjean esposado.

En vez de acusar al ladrón, el obispo reacciona de la manera más inesperada. Cuando el alguacil le dice: “Este hombre asegura que usted le dio esta plata como un regalo, pero obviamente él la robó”, el obispo contesta: “Pero claro, ¡yo se la di como regalo!. Él era un invitado en mi casa. De hecho, ¡no puedo creer que olvidara los candelabros de plata!”.

Incapaz de hacer nada sino creer en la palabra de este hombre santo, el alguacil se va, dejando a Valjean y al obispo solos para dar paso a lo que creo que es uno de los puntos más conmovedores de la historia, que es cuando el obispo le dice: “Con esta plata, he comprado de vuelta tu alma. Te he rescatado del miedo y el odio, y ahora te devuelvo a Dios.”

La bondad del obispo, de esa bondad es de la que estoy hablando, el tipo de bondad que cambia a las personas, esa que inspira a otros a ser mejores y a regresar a su propia chispa de bien que llevan dentro. No estoy diciendo que deberíamos rendirnos completamente y permitir que las personas nos pisoteen. Lo que digo es que debemos aprovechar las oportunidades para esforzarnos activamente para el beneficio de otros.

No hablo del tipo de bondad que es por conveniencia o la bondad que le mostramos naturalmente a un amigo. La bondad de la que hablo es la incómoda, la bondad que le mostramos a aquellos que no son nuestras personas favoritas, la bondad que le mostramos a otros cuando nosotros hemos caído en un hoyo del cual no tenemos forma de salir. Ahí es cuando sale a relucir de lo que habla el Zóhar.

Si podemos encontrar dentro de nosotros mismos la fuerza para hacer este esfuerzo de ser bondadosos y amorosos cuando hay personas a nuestro alrededor que nos atormentan la vida, o cuando sentimos que nos persigue la dificultad, entonces podemos, especialmente durante esta poderosa semana de Sucot, llamar a los ángeles positivos y traer bendiciones y protección para nosotros y el mundo entero.

Karen Berg