Sabiduría Antigua, Respuestas Modernas

Michael BergCategory Archives

Enfrentar las situaciones

Hay una asombrosa enseñanza del Arí centrada en la porción de esta semana. Abraham tenía dos hermanos, Harán y Nahor, y en la porción de esta semana Harán muere. El Arí nos dice que Harán reencarnó en Aharón, el hermano de Moisés, un gran gigante espiritual. El nombre Aharón tiene al nombre Harán en él con la adición de una Álef que representa el crecimiento o inyección de la Luz del Creador.

En la época de Abraham todos pensaban que había muchas fuerzas distintas en el mundo y, por esto, se adoraban diferentes ídolos para recibir ayuda en cosas distintas. Pero Abraham comenzó a darse cuenta de que hay una sola fuerza en este mundo y es en ésta en la que debemos concentrar nuestras energías, conectándonos y unificándonos con esa fuerza en lugar de adorar a distintos ídolos.

Sin embargo, Téraj, su padre era un gran adorador de ídolos y comerciante. Vendió ídolos a mucha gente, ese era su negocio. Cuando vio que su hijo comenzó a ir en contra suya, su negocio y el mundo, fue a hablar con Nimrod (el líder en aquel momento) y le pidió hacer algo con su hijo. Nimrod le dijo “Ok, permíteme asesinarlo” y lanzó a Abraham a una hoguera. Como ya sabemos, ocurrió un milagro, Abraham fue salvado del fuego… y comenzó a cambiar el mundo. Pero, ¿en dónde estuvo su hermano durante estos eventos? Cuando el padre le dijo a Nimrod “Asesina a mi hijo”, Harán estaba allí.

Rashi dice en el Midrash que Harán era una de esas personas a las que no les gusta involucrarse mucho, que no se enfrentan a nada, en especial cuando podría llevar a la muerte o a problemas. Específicamente dice que Harán estaba “sentado”, es decir, no le hizo frente a la situación. Harán se convence de que si Abraham se salva de alguna manera, eso significaría que su camino es el correcto y, por ende, seguiría su camino; Pero si Nimrod lograba asesinar a Abraham, eso significaría que el camino de Nimrod es el correcto y, por ende, lo seguiría a él. Harán deja bien claro que no se pondrá del lado de ninguno, él piensa que Abraham está en lo correcto, pero no está dispuesto a sacrificar su vida o ponerse en medio de todo este drama. Así pues, cuando el milagro ocurre y Abraham es salvado del fuego, Harán dijo “Ok, estoy con Abraham”. Luego su padre, Téraj, lo lanzó a la hoguera y allí murió.

¿Por qué Harán murió? Porque se trata de la responsabilidad de tomar una posición; no de enfrentar algo sólo cuando parece fácil. Abraham no fue salvado sólo porque tomó una posición, pues, Harán también lo hizo, pero Abraham lo hizo inmediatamente, cuando no tenía idea de lo que le esperaba al hacerlo (vida o muerte). Harán tomó una posición cuando creyó que las cosas serían fáciles, cuando ya Abraham había asegurado el camino. Como Harán estaba esperando que las cosas fuesen fáciles, perdió la oportunidad de corregirse en esa encarnación.

La enseñanza de todo esto es que si no defiendes tu camino a tiempo, tal vez tengas que esperar a la siguiente encarnación para hacerlo. El Arí, en la sección 33 de Las puertas de la reencarnación, habla de la encarnaciones de Aharón, Harán y de su siguiente paso como Aharón. Ya en ese momento Aharón había reencarnado, era una persona increíblemente justa, pero en realidad, él vino a este mundo a corregir sólo una cosa: tomar posición. Aharón le dedicaba todo el día a compartir, ayudar y hacer la paz, pero todo este gran trabajo no era realmente lo que su alma vino a corregir en este mundo. Sólo hubo un momento en su vida por el que había venido realmente a este mundo. Ese momento fue cuando los israelitas querían hacer un becerro de oro. Ellos se acercaron a él y le preguntaron “¿Estás con nosotros o en nuestra contra?”.

Esta es la misma pregunta que Nimrod le hizo a Harán. Sabemos que en la época de Abraham Harán contestó “Estoy con Abraham”, pero lo dijo un poco tarde, cuando ya era fácil, por eso reencarnó en Aharón. ¿Qué ocurrió cuando la prueba apareció nuevamente? No pudo enfrentar la situación, estaba asustado. Cometió el mismo error, no hizo un becerro de oro, pero tampoco tomó una posición hasta que ya fue tarde, y por eso no pudo hacer la corrección. Ciertamente Aharón logró grandes cosas, pero no logró la corrección de Harán. El Arí continúa diciendo algo sorprendente, dice que Aharón estaba destinado a ser asesinado en ese momento. La corrección de Aharón era resistirse en aquel momento del becerro de oro y ser asesinado.

Pero, ¿por qué en ese momento Aharón comenzó a pensar en todas las razones por las que no debía renunciar a su vida? Porque esa es la razón por la que estaba en este mundo. Esa es una verdad que debemos conocer, cada vez que tenemos razones o excusas para no estar incómodos, para no enfrentar situaciones, necesitamos detenernos a pensar que la única razón por la que estamos en este mundo es para enfrentar esas situaciones. En realidad, lo que menos queremos hacer en este mundo, lo más difícil para nosotros, es lo que vinimos a hacer en este mundo.

Somos únicos como somos y somos únicos en lo que vinimos a corregir en este mundo. Tanto las cosas buenas como las cosas terriblemente incómodas son las que nos hacen únicos, y son las cosas por las que estamos en este mundo. El Arí dice que toda persona necesita conocer su Shoresh Neshamá, es decir, la fuente o la raíz del alma. ¿Cómo se te revela la fuente de tu alma? Cuando entiendes y profundizas en tu mente que lo más incómodo, las cosas más terribles que te están ocurriendo ahora, forman parte del proceso para revelar tu singularidad. Vivir con esta conciencia no necesariamente hace más fácil el hecho de enfrentar situaciones o estar incómodo, pero les da alegría.

De verdad hay mucho que decir sobre esto, pero la lección que queremos dar es que hay que comenzar a ver nuestras vidas de esta manera. La fuente de nuestra alma necesita entender que nuestra singularidad y las situaciones buenas, malas o incómodas son perfectas para el desarrollo de nuestra Luz única. Cuando empiezas a entender esto, el Creador se te comienza a revelar y cuando el Creador se te comienza a revelar, entiendes y te sientes muy feliz por los momentos terribles e incómodos.

Michael Berg

La prueba de la letra Bet

La primera palabra de la porción de esta semana es bereshit, que significa “en el inicio” y comienza con la letra Bet. Sabemos que las letras hebreas no son simplemente herramientas de un lenguaje, sino que cada letra representa un tipo diferente de Luz, un tipo diferente de energía. Como aprendemos en Kabbalah, hay muchos niveles de significado para todo. Uno de los niveles de consciencia que está disponible para nosotros a través de la porción de esta semana es el conocimiento para diferenciar lo que viene de la Luz y lo que viene de la oscuridad, y lo que no tiene la habilidad a largo plazo de seguir creciendo en bendiciones, y lo que sí.

Todo lo que fue creado en nuestro mundo fue creado en perfecto equilibrio, lo que significa que lo que sea que encuentres en el lado positivo, lo encontrarás en el lado negativo, y nosotros atraemos todo a nuestra vida de alguno de estos dos lados. ¿Cómo sabemos de qué lado viene?  ¿Cómo sabemos si nuestro amor, deseo, empuje o alegría viene de la Luz? La mayoría de nosotros piensa que esos sentimientos deben venir de la Luz del Creador. Sin embargo, eso no es verdad, porque todo lo que existe en nuestro mundo, existe en los dos reinos, la energía de ellos puede venir de un lugar positivo o de uno negativo. Así que, ¿cómo podemos diferenciarlos?

Rav Áshlag dice que el Creador nos dio una manera de saberlo, una prueba, un berur, como él lo llama. El lado positivo siempre da frutos y tiene continuidad. El lado negativo se acaba. Puede haber amor, puede haber emoción, puede haber alegría, y puede haber empuje…pero en cierto punto no puede seguir creciendo. Quizás estamos obteniendo cierto nivel de satisfacción por lo que estamos haciendo ahora, pero no es una verdadera prueba de si está viniendo de la Luz del Creador. No se trata de si te sientes bien ahora, si te da alegría ahora, o si tienes empuje para hacerlo ahora. Ninguno de esos sentimientos te darán la respuesta acerca de dónde vienen. La prueba, la única forma en la que puedes saber si algo viene del lado positivo, es ver en el futuro y ver si dará frutos, ver si con el tiempo puede continuar creciendo.

La palabra brajá significa bendición, y es la energía de la letra Bet, la primera letra de bereshit. La letra Bet es realmente la energía y la diferencia de esta prueba; si lo que estás haciendo está desconectado de la Luz del Creador, entonces no tiene el potencial de brajá, bendición. Este es el secreto de bereshit, de la primera letra de la porción de esta semana. La pregunta que debes hacerte a ti mismo es: ¿Lo que estoy sintiendo, haciendo, o viendo viene de Bet?  ¿Viene de un sitio que se seguirá expandiendo en bendiciones? ¿Veo un crecimiento continuo en la relación, el trabajo, en lo que sea, que puede transformarse infinitamente, elevarse y darme más alegría y satisfacción?  Si no tiene al menos ese potencial, entonces no está viniendo de la Luz del Creador.

Desafortunadamente, como ocurre con frecuencia, puede que decidamos que un área de nuestra vida está lo mejor que puede estar. Sabemos que no es genial, y no va a seguir creciendo infinitamente, pero lo aceptamos tal cual como es. No tenemos expectativas más altas. O tenemos miedo de renunciar a algo, incluso si sabemos que no está yendo a ningún lado, porque no queremos estar solos, o tenemos miedo de dejarlo ir antes de que ya veamos que viene algo mejor. Sin embargo, si está desconectado de la Luz del Creador, si no tiene el potencial de brajá, entonces realmente limita las verdaderas bendiciones que estamos destinados a recibir. Mientras que estamos aferrados a esa cosa, la cual el Zóhar aclara que no está conectada a la Luz del Creador, entonces nos estamos cerrando nosotros mismos a la Luz del Creador. Y esto es cierto acerca de todo en nuestra vida.

Como comenzamos este año, es importante evaluar realmente ciertas áreas de nuestra vida, incluso si esa área nos está dando algún nivel de satisfacción ahora. Pregúntate a ti mismo: ¿Viene de Bet, de un lugar donde puedo ver que continuará creciendo en bendiciones? Si no es así, entonces aferrarte a eso limitará y te cerrará a la verdadera bendición que está destinada a venir, sin importar el miedo o cualquier otra razón que tengas para no dejarlo ir. Cuando entremos a este nuevo año con este entendimiento que está disponible para nosotros durante la porción de esta semana, podremos manifestar la gran Luz y bendiciones que hemos atraído a través de todas las conexiones que hemos hecho en todas las festividades hasta ahora.

Michael Berg

prayerLas Oraciones del Alma

La porción de Vaetjanán comienza con Moisés diciendo a los Israelitas: “Rogué al Creador que me permitiera entrar a la tierra de Israel”.

Sabemos que inicialmente Moisés estaba destinado a guiar a los Israelitas no sólo fuera de Egipto y a través del desierto, sino también a llevarlos a la tierra de Israel. Pero eso nunca ocurrió. Está escrito en la Torá que debido a que Moisés no realizó el milagro de obtener agua de una roca tal como el Creador se lo había pedido (golpeando la roca en lugar de hablarle) no guiaría a la nación a la tierra de Israel. Esto es visto como un castigo para Moisés. Sin embargo, los kabbalistas enseñan que esta es una manera equivocada de verlo.

Que Moisés no entrara a la tierra de Israel no fue un castigo, sino más bien un efecto del bajo nivel espiritual de los Israelitas; ellos no merecían que Moisés los llevara a la tierra prometida.

En la porción de esta semana, Moisés le ruega al Creador: “Déjame entrar y ver la tierra”. La Torá nos dice que la palabra hebrea que es utilizada en esta oración es Vaetjanán, la cual tiene un valor numérico de 515. De tal modo, los kabbalistas dicen que Moisés oró 515 veces para que le fuera permitido ver esta tierra. ¿Por qué, entonces, no fueron respondidas sus oraciones? ¿Por qué no le fue permitido entrar en la tierra de Israel?

La respuesta, la enseñanza aquí es muy profunda: muchas veces oramos y pedimos cosas, pero debido a que nuestra visión sobre nuestras vidas y sobre lo que creemos que deberíamos tener es generalmente equivocada, no tenemos claridad sobre lo que estamos destinados a alcanzar y los desafíos que estamos destinados a atravesar. Por lo general, existe una desconexión entre las oraciones que pronunciamos y los verdaderos deseos de nuestra alma.

Es importante entender que una oración que proviene de nuestra alma siempre recibe respuesta. Hay momentos en los que pedimos cosas, o rezamos por cosas, y no las recibimos. Esto no se debe a que nuestras oraciones no reciben respuesta; esto se debe a que nuestra alma no rezó por esas cosas. Si, por ejemplo, una persona se enfrenta a un desafío o una situación difícil que le gustaría que desapareciera de su vida, pero su alma sabe que al atravesar ese desafío podrá elevarse, entonces su alma no reza para que el desafío sea eliminado. Puede que la persona diga esas palabras en su oración, pero su alma no lo hace.

Por lo tanto, cuando leemos las palabras específicas que Moisés utilizó: Veerhé et haaretz hatová, “Permíteme ver la tierra buena” y sabemos que el Creador llevó a Moisés a la cima de la montaña y le mostró toda la tierra, podemos entender exactamente lo que significa la palabra “ver”. Era el alma de Moisés la que pedía ver la tierra y así, la oración de Moisés fue respondida; su alma rezó para ver la tierra, no entrar a la tierra, porque su alma sabía que para su propia corrección y para la corrección de los Israelitas, sólo necesitaba hacer contacto visual con Israel, una conexión de esencia, y no entrar físicamente.

Los kabbalistas dicen que desde la cima de la montaña, el Creador le mostró a Moisés todas las partes de la tierra y toda la historia de lo que allí ocurriría: Jerusalem, el Primer Templo, la destrucción del Primer Templo, el Segundo Templo, la destrucción del Segundo Templo y también lo que se llama el Tercer Templo, el Templo que bajará de los cielos una vez que la humanidad haya alcanzado su perfección. Así que Moisés no sólo vio, sino que también ayudó a despertar y a plantar las semillas para la corrección final, la Redención Final.

A partir de esto obtenemos un entendimiento nuevo y hermoso sobre la petición de Moisés de ver la tierra y su respuesta: Moisés obtuvo no sólo una visión del futuro, sino también la capacidad de plantar la semilla para la Redención Final. El mérito de Moisés fue ver toda la historia de Israel, lo positivo y lo negativo, y conectar y despertar la perfección final. Por lo tanto, el propósito de la petición de Moisés no era simplemente viajar hacia la tierra de Israel, él sabía que para que los Israelitas y todas las futuras generaciones despertaran y recibieran la Luz de la tierra de Israel (la cual no representa una tierra física sino más bien un estado espiritual de perfección y elevación) necesitaba conectar con su perfección viéndola, no entrando en ella.

Así que ¿por qué Moisés rogó y rezó 515 veces para que se le diera la oportunidad de ver? Porque ahora entendemos que “ver” significa “despertar y ver el futuro, plantar las semillas para el futuro”.

Aprendemos de los kabbalistas que la oración de Moisés fue respondida porque fue una oración que provino de su alma. Así que la lección que necesitamos tomar de la porción de esta semana es que necesitamos pedir al Creador que nos dé claridad sobre qué es lo que nuestra alma desea. Mientras más clara y fuerte sea nuestra conexión con el verdadero deseo de nuestra alma, más veremos que nuestras oraciones son siempre respondidas.

Michael Berg

El Poder de no querer ser reconocido

Generalmente en la vida intentamos decidir si algo debería o no realizarse; si algo es lo correcto o es la acción indicada. Es difícil saber si nuestras elecciones y nuestras decisiones provienen del lugar correcto, de la parte más profunda del alma, o si están basadas más en ego, la parte egoísta de nuestro ser.

Los kabbalistas comparten una noción muy simple pero importante que puede ayudarnos a disipar la neblina que por lo general rodea nuestras decisiones. Esto nos da una manera para guiar nuestras vidas para asegurarnos que nuestras direcciones y elecciones sean hechas verdaderamente desde la parte más interna de nuestra alma, la parte más real de nosotros mismos.

Los kabbalistas enseñan que si deseas saber si algo que estás haciendo está verdaderamente en un estado perfeccionado y proviene del lugar correcto, de la esencia de tu alma, entonces debes preguntar: ¿Es importante para mí que la gente sepa de esta acción, decisión o elección? Mientras más importante sea para nosotros el que otros sepan lo que estamos haciendo, menos verdadera es esa acción.

En cambio, si tenemos un deseo de que nadie nunca se entere sobre la acción (asumiendo, por supuesto, que sea una acción positiva), si es menos importante para nosotros que la gente sepa sobre esta elección o acción y la realizamos simplemente porque es lo correcto para nosotros, esa es una indicación de que proviene de la parte más real de nuestra alma.

Pues bien, ahí está la simple prueba. Mientras más importante sea para nosotros que nuestras acciones sean conocidas, menos verdaderas son. Mientras menos importante sea para nosotros que nuestras acciones sean reconocidas, más verdaderas son. Este es el caso en todas las áreas de la vida, ya sea que se trate de relaciones, actos de compartir, etcétera. Si deseas saber si provienen de la parte más real de tu alma, pregúntate a ti mismo: ¿Es algo que no quiero que nadie se entere?

De nuevo, si nos hayamos a nosotros mismos necesitando que la gente sepa sobre esta acción positiva que hemos realizado, o el rumbo que estamos tomando, es una indicación de que esa decisión o acción no proviene de la parte más real de nosotros, sino que proviene más bien de una gran mezcla de nuestro ego, de ese lado negativo. Pero si estamos realizando una acción porque sabemos que es lo correcto y no nos importa si alguien se entera de ella, entonces sabemos que proviene de la parte más real de nuestro ser.

Por lo tanto, si queremos asegurarnos de que estamos continuamente desarrollándonos y caminando hacia una vida que esté llena con decisiones y acciones que provienen de la parte más real de nuestro ser, tenemos que estar desarrollando el deseo y la claridad para realizar acciones sin esperar que nadie sepa sobre ellas. Las hacemos simplemente porque es lo que nuestra alma desea hacer.
Michael Berg

¿QUÉ ESTÁS DISPUESTO A SACRIFICAR REALMENTE?

A través de la historia, el entendimiento de la porción de esta semana ha sido que Kóraj (quien quería convertirse en el sumo sacerdote) se reveló en contra de Moisés junto a otros 250 israelitas. Al final, Kóraj y aquellos a su alrededor fueron tragados por la tierra. Es una historia con una connotación “blanco y negro”: Kóraj= malo, Moisés y Aaron= buenos.

Sin embargo, resulta interesante que cuando comienzas a leer los comentarios acerca de la porción de esta semana, puedes ver de hecho una diferencia en la forma en que Kóraj es visto a medida que el tiempo progresa. Si bien las primeras discusiones acerca de Kóraj son mucho más negativas, más tarde estás se vuelven más positivas. Existe una razón espiritual interesante y muy importante por lo cual esto ocurre.

En la Guemará, en la Mishná, por ejemplo, existe toda una discusión acerca de si el alma de Kóraj tan siquiera tenía esperanza para su corrección. Luego, cuando comenzamos a buscar en los comentarios y las discusiones entre los kabbalistas, específicamente si buscas en los escritos del Arí o los estudiantes del Baal Shem Tov, comienzas a ver a un Kóraj nuevo y completamente diferente. Esto se debe a que tenemos que entender que la vida de Kóraj no se detuvo. Incluso a pesar de haber muerto físicamente en la porción de esta semana, su alma (al igual que la de todos) continúa viviendo.

Kóraj ha atravesado un proceso espiritual durante miles de años. El Kóraj que conocemos esta semana en este Shabat no es el Kóraj que conocimos el año pasado, o el Kóraj que los estudiosos de la Guemará y la Mishnah conocieron hace miles de años atrás.

De hecho, nuestra meta en este Shabat es hacer una fuerte conexión con Kóraj, ya que este Kóraj que existe actualmente puede ser de ayuda para nosotros. La idea es que Kóraj era un alma asombrosa y que, como estamos a punto de aprender, realizó algo increíblemente positivo, algo que la mayoría de nosotros nunca estaríamos dispuestos a hacer.

Rav Yitzjak de Kamarna, un gran Kabbalista, dijo que Kóraj sabía que, aunque Aaron era el sumo sacerdote durante la época del exilio, Kóraj sería el sumo sacerdote en el tiempo del Mesías, la Redención Final. Sin embargo, Kóraj no quería esperar; él quería traer la redención justo en ese momento, ése era su único deseo. A pesar de ello y con la caída a causa del Becerro de Oro, los israelitas no estaban listos ni dispuestos. Había mucha oscuridad, muchas chispas aún estaban en el lado negativo y por ende, Kóraj no tuvo éxito.

Si comienzas a entenderlo en este sentido, empezarás a ver la porción bajo una luz completamente diferente.

Kóraj se dirigió a Moisés y a Aaron y les dijo que querían intentar traer al Mesías en ese momento, pero Moisés le dijo que no era el tiempo y que las oportunidades para que tuviera éxito eran mínimas ya que había muchas chispas aún en el lado negativo y lo vencerían. Kóraj le dijo: “No me importa, estoy dispuesto a sacrificar y entregarlo todo y a morir física y espiritualmente si no tengo éxito”.

Existe un hermoso concepto en el Talmud que establece que hay almas gigantes que dicen: “Estoy dispuesto a perderlo todo para darle al mundo una oportunidad para alcanzar el Guemar haTikún, la Redención Final” lo que quiere decir que, incluso si no podrán estar presentes o aunque perderán todo lo físico y espiritual cuando el Guemar haTikún llegue, están dispuestos a tomar el riesgo. Esto es lo que Kóraj estaba diciendo.

Lo que ocurre en este Shabat es algo verdaderamente sorprendente. Kóraj quería elevar todas las almas que cayeron en la oscuridad, traer la redención y corregir el pecado de Adán y del Becerro de Oro.

Espero que cuando leas esto, Kóraj cambie completamente para ti. Él sabía lo que estaba haciendo. Él sabía que las oportunidades para tener éxito eran muy pequeñas, pero sintió el dolor de todas las almas que se encontraban en la oscuridad, sintió el dolor del mundo. Él estaba dispuesto a perderlo todo, estaba dispuesto a morir físicamente para traer el Guemar haTikún.

Muy pocas personas a través de la historia han estado dispuestas a hacer lo que él hizo. La mayoría de nosotros trabaja duro pero ¿cuántos de nosotros dice: aunque probablemente no tendré éxito, estoy dispuesto a entregar mi vida por la oportunidad de terminar con el dolor, el sufrimiento y la muerte en este mundo?

Observa el trabajo que haces y compáralo con el trabajo que Kóraj estaba dispuesto a hacer. No se trata de buscar una manera de empujar cuando no se supone que lo hagamos, se trata de ver lo que entregamos o sacrificamos. Y si bien no estamos destinados a sacrificarnos como Kóraj, debemos llegar a ese espacio entre lo que somos y lo que Kóraj es. Y uno de los más grandes obsequios que podemos recibir de Kóraj en este Shabat es un tremendo despertar en nuestro deseo y anhelo de sacrificarnos para el Guemar haTikún.

Kóraj estaba dispuesto a sacrificar, y lo perdió todo. Cayó espiritualmente a los niveles más bajos y fue tragado por la tierra, y desde ese entonces, a través del tiempo se ha estado elevando cada vez más alto, ya que estamos acercándonos al Guemar haTikún. Es posible que Kóraj se haya elevado muy alto, incluso más alto de lo que era en un principio.
Michael Berg

Sí, Kóraj cayó y lo perdió todo, pero no es eso con lo que queremos conectarnos. No queremos atraer cosas a partir de su falla. Debemos desear conectar con su disposición a sacrificarse y perderlo todo. La gran pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos en este Shabat es ¿Qué tanto de Kóraj tengo en mí? ¿Qué tan cerca estoy en mi disposición a sacrificar y dejar lo físico y el Deseo de recibir para mí mismo con el fin de traer la Redención Final?

Cuando comenzamos a ver a Kóraj ahora, no es una historia triste en la que las personas simplemente tenían grandes egos y trataban de minimizar a Moisés. En cambio, observamos que esta historia es increíblemente inspiradora.

RECIBIR LOS OBSEQUIOS QUE NOS FUERON ENTREGADOS EN SHAVUOT

Como se explica en muchos de los escritos de los kabbalistas, Shabat Nasó es un Shabat muy significativo. Está la explicación usual en el Zóhar para la porción de esta semana pero también hay algo único: la revelación de lo que es llamado Idrá Rabá, o La Gran Asamblea.

El Zóhar explica diferentes secretos y entendimientos de las secciones en la Torá, pero todos los secretos que están revelados en el Zóhar están dentro de la Idrá Rabá.

Así que, ¿Por qué la Idrá Rabá es revelada en este Shabat?

La interrogante comienza a abrir nuestro entendimiento sobre el maravilloso regalo único de Shavuot que antecede este Shabat.

¿Cuáles son los secretos que el Zóhar revela? La respuesta regresa a la enseñanza básica de Rav Áshlag quien dice que el propósito de nuestro trabajo espiritual es comenzar a probar y sentir la Luz del Creador con todos nuestros sentidos; el poder y el obsequio de la noche de Shavuot es que el mundo entero recibe la oportunidad de tener el mérito de este nivel del cual Rav Áshlag habló.

Rav Áshlag explica que si la gran revelación al mundo de lo que llamamos Los diez mandamientos, o el nivel del Árbol de la vida (el nivel de Bila HaMavet LaNetzaj) hubiese ocurrido sólo en la mañana de Shavuot, no habría alcanzado su propósito, porque antes de que el nivel de Bila HaMavet LaNétzaj, la remoción de la muerte para siempre, pueda ser revelada, las personas primero deben recibir la habilidad para sentirla, apreciarla y conectar con ella.

Si, por ejemplo, le dieras a un niño el más hermoso diamante en el mundo, no significaría nada ya que éste no comprende su valor. Para él, es otro pedazo de vidrio. Probablemente estaría más feliz con un trozo de pastel. Lo mismo es verdad para Shavuot. Si el nivel de Bila HaMavet LaNétzaj (el nivel del Árbol de la vida) es revelado pero no tenemos la habilidad para saborearlo o sentirlo, entonces es como si no se nos diera nada.

Así que tenemos que entender lo que se nos ha entregado para poder manifestarlo, y lo que nos fue otorgado en la noche de Shavuot fue la habilidad de verdaderamente saborear y sentir la Luz del Creador. Entonces en la mañana de Shavuot se nos otorga la Luz. Si simplemente se nos otorgase la Luz del Árbol de la vida en la mañana de Shavuot sin recibir la habilidad para sentirla, manifestarla o saborearla, entonces no tendría sentido.

Ahora podemos volver a hablar acerca de los secretos que son revelados. Los secretos sobre los cuales habla el Zóhar no son información, más bien se están refiriendo al sabor de la Luz. La información puede ser dada en cualquier momento, pero no significa nada para nosotros si no podemos verdaderamente tomar de ella la Luz que contiene.

Así que, ahora que comprendemos lo que se nos otorgó y lo que significa cuando hablamos de la revelación de secretos, podemos entender por qué la Idrá Rabá, la gran revelación de Rav Shimón bar Yojái, fue dada en este Shabat, porque es el Shabat del año en el que somos capaces de conectar con estos secretos. Cuando Rav Shimón bar Yojái dice que es tiempo de revelar los secretos, no se refiere a que es tiempo de revelar información que quizás no conocíamos previamente, más bien se refiere a que ahora nosotros, el mundo, puede saborear estos secretos.

Compartiré contigo algo que es un poco personal. Hace algunos años atrás, cuando estábamos en Israel, fui donde Rav Áshlag, hice mi conexión y le pedí un mensaje. Pero todo lo que podía ver eran unos cabellos y no lo entendía. Continué cerrando mis ojos mientras pedía poder ver y aún así lo que veía era cabellos. Eran como los cabellos de una barba y pensé: es la barba de Rav Áshlag y está tratando de decirme algo, y continué con mis ojos cerrados intentando ver el resto de su rostro. Pensé: tal vez va a decirme algo. Pero nada ocurrió, excepto que cada vez que cerraba mis ojos veía estos cabellos.
Así que, sabía que había algo allí, pero por alguna razón yo no tenía el mérito para recibir toda la revelación. El tiempo pasó y llegamos a la noche de Shavuot. Comencé a leer la Idrá Rabá y de repente me di cuenta que dentro estaba una discusión completa sobre los mundos superiores y también lo que se conoce como Las 13 correcciones de la barba, la barba superior… Y reconocí que lo que Rav Áshlag me estaba enseñando en su tumba fue una conexión a estas 13 correcciones de lo que se conoce como la barba superior, como se explica y revela en la Idrá Rabá.

La razón por la que comparto esto es que pienso que es importante que todos elevemos nuestro nivel de deseo y nuestras expectativas sobre nosotros mismos, ya que no hay duda en mi mente de que si elevamos nuestra conciencia lo suficiente y esperamos más de nosotros, entonces podremos recibir en este Shabat el obsequio que fue entregado en Shavuot.

Si pudiéramos ver los grandes obsequios que se nos conceden y lo poco que hacemos para recibirlos, no podríamos manejarlo. Necesitamos tener la claridad de que estos obsequios fueron entregados a nosotros en Shavuot y no podemos permitir que permanezcan sin ser recibidos.

Éstas son las puertas que se abren en Shabat Nasó.
Michael Berg

EL SECRETO DE LAS BANDERAS

banderaHay una sección muy famosa en el Midrash con respecto a esta porción que yo leo casi todos los años cuando se acerca este Shabat. El Midrash dice que cuando el Creador reveló la Luz en Sinaí, 240.000 ángeles bajaron rodeándola. Y se dice que cada uno de los ángeles tenía una bandera.

Curiosamente, cuando los israelitas vieron la gran Luz del Creador y el gran amor que el Creador les estaba mostrando a través de esta revelación, su única petición fue: Nosotros también queremos banderas. ¿De verdad? Esto suena algo tonto, pues estás en presencia de la mayor revelación de toda la historia, ves ángeles sosteniendo banderas… ¿y tu mayor deseo es tener banderas también?

En este Shabat el Creador se acerca a Moisés y le pregunta: ¿recuerdas que en el Sinaí los israelitas deseaban banderas? Quiero cumplir ese deseo y darles banderas; vamos a contarlas, armarlas y arreglarlas.Pero por supuesto la pregunta más importante es: ¿Qué significa que los ángeles tengan banderas? ¿Qué significa que los israelitas estuvieran celosos de las banderas de los ángeles y que luego a ellos les dieran unas banderas?

Los kabbalistas explican, y esta es una bella e importante manera de entender esta sección en el Midrash, que como los ángeles no tienen libre albedrío, lo que sea que estén haciendo en cualquier momento es exactamente lo que la Luz del Creador quiere que hagan. ¿Qué es una bandera como la usamos hoy en día? Una bandera de un país es una representación. Indica quién es esa persona o de dónde viene. Para los ángeles, las banderas indican y representan quiénes son, y que están haciendo exactamente lo que el Creador quiere que hagan.

Cuando los israelitas tuvieron la gran revelación en Sinaí vieron a los ángeles. Vieron que absolutamente todo lo que los ángeles estaban haciendo en cualquier momento es exactamente lo que el Creador quiere que hagan, y los israelitas llegaron a un punto en el que dijeron: eso es lo que nosotros queremos. Lo único que queremos en la vida es estar seguros de que lo que estamos haciendo es exactamente lo que el Creador quiere que hagamos.

Todos nosotros, bueno eso espero, hacemos nuestro trabajo espiritual y nuestras conexiones. Pero, ¿podemos estar seguros de que lo que sea que estemos haciendo es lo que el Creador quiere que hagamos? La verdad es que un gran porcentaje de lo que la mayoría de nosotros hacemos no es realmente lo que el Creador quiere, incluso las cosas buenas. Por supuesto no me refiero de cuando hacemos cosas negativas. En esos casos sabemos muy bien que eso no es lo que el Creador quiere que hagamos. Pero incluso cuando estamos haciendo lo que creemos que es trabajo espiritual, lo que creemos que debemos estar haciendo, ¿estamos seguros de qué es lo que la Luz del Creador quiere que hagamos? Si somos sinceros con nosotros mismos, creo que la mayoría de nosotros se daría cuenta de que ni siquiera lo sabemos.

Hay una historia de Rabí Yitzhak Isaac de Kamarna. Él fue un gran kabbalista que escribió muchos comentarios en el Zóhar y reveló muchos secretos. Cuando él era joven tenía muchos estudiantes, cientos e incluso miles. Luego, en los años siguientes, muchos de sus estudiantes lo abandonaron y a menudo se le dificultaba incluso reunir un minián de 10 personas.

Así, cada persona tiene un trabajo distinto. Los kabbalistas explican que esto le pasó a Rabí Yitzhak porque el creador no lo trajo a este mundo a enseñarle a miles de personas, sino a escribir libros y revelar Luz a través de sus libros. Ese era su trabajo aquí. El Creador sabía que las personas que iban a estudiar con él en realidad le impedían hacer lo que él tenía que estar haciendo. Por ello, el Creador como un regalo, hizo que menos personas fueran a estudiar con él para que él se pudiera concentrar en escribir y revelar una gran cantidad de Luz a través de sus libros.

También sabemos esto acerca del Arí, Rav Isaac Luria. Él fue de Egipto a Safed y sabía que su trabajo era enseñarle a un solo estudiante, Rav Jaim Vital, porque él revelaría toda la Luz en el mundo y el Arí lo sabía. Pero, ¿qué pasó? Rav Jaim Vital pensó que él era el que sabía realmente cuál era el trabajo de este gran kabbalista, así que comenzó a traer más y más estudiantes y el Arí le imploraba diciendo: “Tú no entiendes, yo no estoy en este mundo para eso. No vine al mundo para enseñarles a 100 personas, o a 1000 personas. Yo estoy aquí para enseñarte a ti para que tú puedas traer esta Luz al resto de las personas”.

Él sabía cuál era su trabajo. Desafortunadamente, como ya sabemos, y leímos en Las Puertas de la Reencarnación, Rav Jaim Vital siguió trayendo más y más estudiantes, y molestando al Arí al no permitirle revelar todos los grandes secretos a su estudiante, y por ello el Arí tuvo que irse antes de tiempo de este mundo.

En este Shabat el creador dice: “Te daré una bandera”, lo que significa, te daré el secreto de la claridad de qué exactamente tienes que estar haciendo.

Pero, ¿cómo nos ganamos esa claridad? Este secreto está en el verso del Midrash, yemalé Hashem kol mishaloteja, “El Creador satisfará todo tu deseo”. Nuestro único deseo debe ser hacer lo que venimos a hacer en este mundo. La mayoría de nosotros nos decimos a nosotros mismos: sí, esto es lo más importante, pero también hay otras cosas…y estaría bien si lo que vine a hacer a este mundo está dentro de estos parámetros, o si es así de fácil, o no tan difícil…y así seguimos.

Pero ese tipo de petición no será contestada. Por ello es que en el Midrash dice, Él vio en el Sinaí el “único deseo”, no el mayor deseo, que no es suficiente. El Creador vio que el único deseo de los israelitas era lograr lo que vinieron a este mundo a lograr, y por eso el Creador dice, si tu único deseo es hacer lo que te pusieron en este mundo a hacer, lo que tu alma necesita cumplir en este mundo, entonces inmediatamente te mostraré el camino.

Entonces, la pregunta más importante que debemos hacernos a nosotros mismos en este Shabat es: ¿no hay nada que deseemos más, sin importar lo que signifique, que hacer lo que vinimos a hacer en este mundo, revelar la Luz del Creador que Él quiere que revelemos en este mundo, sea lo que sea? Y permíteme decirte algo: seguramente es algo diferente de lo que están haciendo actualmente. Si tu único deseo es sólo hacer lo que el Creador quiere que hagas, sin importar qué tan diferente es de lo que estás haciendo actualmente, sin importar qué tan difícil o distinto es de lo que estás haciendo actualmente, y estás dispuesto a aceptarlo, entonces el Creador te mostrará; el Creador te dará tu bandera.

Cada uno de nosotros tiene un trabajo en particular que vinimos a hacer aquí y la única forma que tenemos de saber qué es, es a través del secreto de las banderas. Los ángeles las tienen todo el tiempo porque ellos siempre están haciendo exactamente lo que el Creador quiere que hagan. ¿De verdad quieres saber? ¿De verdad quieres ser dirigido, sin importar qué sea, y hacer lo que tu alma vino a hacer a este mundo? Si la respuesta es sí, entonces inmediatamente comenzarás a recibir dirección. Es un enorme y bello regalo en este Shabat.
Michael Berg

CONSTRUIR UN PUENTE DE CERTEZA

13-05-01-michael-berg-bridgeLa porción de esta semana comienza con una discusión del concepto llamado shmitá, el séptimo año en el cual se supone que ningún trabajo sobre los campos sea realizado. Puedes trabajar por seis años, pero en el séptimo, debes detenerte.

En aquellos días, la comida de todos provenía de los campos que trabajaban; la mayoría de las personas eran granjeros y vendían lo que les sobraba a otros. Esencialmente, si no trabajaban sus campos, no comían. Pero el Creador les dice que, incluso aunque este es su modo de sustento, no pueden trabajar el séptimo año. Esto puede resultar problemático para ellos, porque si no trabajaban en el séptimo año, ciertamente no tendrán comida en el octavo y, debido a que tendrían que trabajar durante ese año, la comida estaría disponible en el noveno… Pero el Creador les dice que no se preocupen porque milagrosamente tendrán comida. Relacionándolo con nuestras vidas en la actualidad, sería como si el Creador viniera y te dijera: cualquiera que sea el negocio en el que estás, sea lo que sea que estés haciendo, deja de trabajar por tres años… Pero aún así tendrás sustento milagrosamente. ¿Quién podría hacer eso?

Rav Áshlag habla sobre un concepto llamado emuná lemala min hadaat, certeza más allá de la lógica. Cuando la mayoría de las personas piensa en la certeza, tiene alguna base en la realidad; sin embargo, emuná lemala min hadaat, certeza más allá de la lógica, ocurre cuando todas las indicaciones físicas te dicen una cosa y tú colocas tu certeza en lo contrario. Existe la certeza dentro del marco de lo que es lógico, por ejemplo. Esto quiere decir que realizo este trato de negocio y tiene sentido. Probablemente funcionará, pero de todas maneras le meteré certeza para asegurarme de que ocurrirá… Pero eso no es certeza más allá de la lógica.

Certeza más allá de la lógica es cuando todos los indicadores físicos te dicen que no ocurrirá y sin embargo despiertas tu certeza en que sí funcionará. Este es el tipo de certeza que el proceso de shmitá estaba destinado a traer. A través de él, el Creador nos dice que si queremos llegar al propósito por el cual nuestra alma vino a este mundo y elevarnos hasta donde necesitamos estar, tenemos que constantemente realizar acciones que nos empujen hacia la certeza más allá de la lógica.

Todo el propósito de la shmitá, todo el secreto de esta enseñanza no es sobre la tierra o sobre cómo trabajarla en lo absoluto. En el sentido físico, ni el dinero ni la comida están entrando, el negocio está cerrado, la tierra no se trabaja así que lógicamente pensamos que nada vendrá de ella y que moriremos de hambre. Por ende, Shmitá se trata sobre un individuo, nosotros, empujándonos hacia esta certeza más allá de la lógica, empujándonos en este caso a poder mantener certeza completa más allá de la lógica en que habrá sustento.

Todos nosotros que hemos estudiado en el Centro sabemos sobre la certeza. Conocemos la importancia de la certeza; si quieres atraer la Luz del Creador, tienes que despertar la certeza. La vemos como una herramienta entre todo el trabajo espiritual que hacemos. Hacemos acciones dadoras, conectamos con el Zóhar, rezamos, nos conectamos a Shabat y tenemos certeza. La certeza es una de las herramientas que utilizamos para conectar con la Luz del Creador, pero ese es un error muy grande.

Rav Áshlag enseña (y este es el entendimiento fundamental que todos cambiaremos en este Shabat, Dios mediante) que el único propósito de todo lo que hacemos, el único propósito por el cual vinimos a este mundo, el único propósito de nuestro trabajo espiritual es uno: hacer que crezca nuestra certeza más allá de la lógica. Eso es todo.

Él utiliza una hermosa parábola la cual dice que es como si viviéramos en una pequeña aldea que está bajo ataque constantemente. Podemos ver el palacio del rey, la Luz del Creador, desde donde estamos. Pero entre el lugar en donde estamos y el palacio del rey hay un gran océano tormentoso con olas muy altas. Algunas personas tratan de atravesar el océano para ver el palacio del rey pero todos se ahogan. Sin embargo, existe un pequeño puente que va desde la villa donde vivimos hasta el palacio del rey; del mundo del Deseo de recibir para sí mismo al mundo de la Luz del Creador. Y ese puente, dice Rav Áshlag, el único puente que puede llevarnos de un lugar a otro, es emuná lemala min hadaat, certeza más allá de la lógica.

No existe otra forma de llegar al otro extremo. Una persona puede ser la más justa en el mundo, puede tener acciones dadoras durante el día y la noche, puede conectarse con el Zóhar todo el día y toda la noche, pero si no tiene certeza, o sólo tiene algún nivel de certeza, nunca cruzará el océano. Sabemos que es un océano difícil, pero pensamos que si construimos suficiente conexión, suficientes acciones dadoras, suficientes oraciones, suficientes lecturas del Zóhar, entonces el bote nos llevará a atravesar el océano. ¡Pero nunca lo hará!

Y ahora entendemos que de esto se trata la vida. Tener momentos en los que la lógica dice algo, pero tú dices: no, ahora llevo mi conciencia hacia la certeza más allá de la lógica. ¿Por qué? Porque esta es la única razón por la que estoy en este mundo. Puedo ser la persona más espiritual del mundo, pero si mi certeza más allá de la lógica no está creciendo, no estoy pasando el puente para conectar con la Luz del Creador.

Todo lo que hacemos, todo el trabajo y el estudio espiritual, todas las acciones dadoras, todas las conexiones que realizamos tiene un propósito: darnos la fortaleza para poder empujarnos hacia la certeza más allá de la lógica. Sólo hay un pequeño puente que puede llevarnos desde donde estamos hasta el palacio del rey, ese puente es la certeza más allá de la lógica. Y por ende, ése tiene que ser el único enfoque de nuestro trabajo espiritual.

Es una oportunidad tremendamente emocionante que tenemos en este Shabat. Todo lo que hacemos, todo nuestro trabajo espiritual, es para llevarnos a la certeza más allá de la lógica. Y bezrat Hashem, que tengamos el mérito, cada uno de acuerdo a su nivel, para fortalecer la certeza y hacer que crezca. Pero más importante, necesitamos realmente entender que esto lo es todo. Tenemos que tomar esas oportunidades. Existe sólo un puente entre la villa problemática en la que vivimos y el palacio del rey, la Luz del Creador, y ese puente es la certeza más allá de la lógica.
Michael Berg

EL PELIGRO DE LA MALA LENGUA

Mala LenguaEl Shabat de Tazría/Metsorá es significativo porque dos porciones se leen juntas, entrelazando muchas de las lecciones y la Luz que recibimos esta semana.

Me gustaría comenzar compartiendo una enseñanza kabbalística del Talmud sobre estas porciones:

Había un comerciante que iba de ciudad en ciudad vendiendo una “poción de vida”. Rav Yannai, un gran sabio, escuchó sobre este comerciante quien dijo que tenía la cura milagrosa para la vida y le pidió ver lo que estaba vendiendo.

Rav Yannai dio la bienvenida al comerciante en su hogar y le dijo: “Escuché que has viajado alrededor del mundo diciendo que tienes la poción para la vida. ¿Qué es?” El comerciante abrió el Libro de los Salmos, escrito por el Rey David, y le mostró a Rav Yannai el verso que dice: “¿Quién es el hombre que desea vida y ama los días en los cuales ve el bien? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar negativamente. Aléjate del mal y haz el bien, busca la paz y persíguela” (Salmos 34:13-15). El comerciante dijo: “Esto es lo que vendo”. El Rav Yannai se animó mucho y dijo: “He leído este versículo muchas veces, pero no es sino hasta este preciso momento que me doy cuenta de cuán simple es su mensaje”.

Así que ¿qué fue revelado al Rav Yannai y qué podemos aprender de este nuevo entendimiento?

Los kabbalistas explican que lashón hará, la mala lengua, es la peor forma de oscuridad que existe. La mala lengua es más comúnmente entendida  como hablar de manera negativa sobre alguien más, el cual es el nivel más obvio y la peor forma de lashón hará; Sin embargo, hay diversas formas de hablar lashón hará, algunas veces hablamos sobre nosotros mismos en forma negativa, y a veces decimos cosas por rabia.

Si se nos preguntase qué es peor, ir donde alguien y abofetearlo o cenar con un amigo y hablar mal sobre otra persona, la mayoría de nosotros diría que abofetear es mucho peor. Sin embargo, el Rey David nos dice que lashón hará es peor… peor que casi cualquier otra acción negativa que podamos realizar. Pero ¿Por qué?

Rav Yannai explica que la persona que abofetea a alguien puede pasar por un proceso de teshuvá, lo que permite remover cualquier oscuridad que hayamos traído hacia nosotros. Es un proceso de dos pasos; el primero es limpiar el aspecto físico de la acción al pedir perdón a la persona que hemos herido. El segundo paso es el aspecto espiritual, el cual se trata sobre traer suficiente Luz a nuestra alma para que la oscuridad generada por la acción negativa sea removida.

Este proceso de teshuvá puede ser realizado para casi cualquier acción negativa que realicemos, excepto para lashón hará, la cual se encuentra en una categoría propia.

La semilla del dolor y el sufrimiento en nuestro mundo fue sembrada cuando la serpiente, el lado negativo, habló lashón hará  sobre el Creador a Adán y Eva en el Jardín del Edén en la porción de Bereshit. Debido a que Adán y Eva escucharon las palabras de la serpiente, cayeron espiritualmente. Por ende, cuando hablamos negativamente sobre otros o sobre nosotros mismos, volvemos y nos reconectamos con el poder de la serpiente, la semilla de la oscuridad en nuestro mundo. Esto coloca una coraza de negatividad alrededor de nuestra alma que evita que entre cualquier Luz que generemos a través de nuestro trabajo espiritual.

Volviendo  a la historia del Talmud, lo que el comerciante le reveló a Rav Yannai, y ahora a nosotros, es que el prerrequisito para cualquier otro trabajo espiritual que hagamos (ya sea restringir nuestras acciones negativas o realizar acciones positivas) es primero y principal abstenernos de la mala lengua. Ya que si nos involucramos en lashón hará, colocamos una coraza alrededor de nuestra alma y entonces la Luz que atraigamos como resultado de nuestro trabajo espiritual ni siquiera puede entrar, no puede asistirnos ni apoyarnos en nuestra corrección.

Por ende, recibimos el obsequio en el Shabat Tazría/Metsorá de una apreciación renovada por el poder de nuestras palabras. Mientras conectamos con estas porciones, podemos pedir tener verdadera claridad sobre la tremenda caída espiritual que resultará si nos permitimos a nosotros mismos involucrarnos con la mala lengua. No deberíamos pensar más que lógicamente existe algo peor que podemos hacer que hablar lashón hará.

El Zóhar dice que la palabra metsorá o tzaarat por lo general se traduce como “lepra”, y cuando lo traducimos al arameo es llamada seguirú, lo que significa “cerrado”. Esto nos indica que las porciones de Tazría/Metsorá no se tratan acerca de enfermedad física, sino más bien conciernen a la enfermedad espiritual que todos sufrimos en algún grado, estar cerrados a la Luz.

El Zóhar explica que la Torá utiliza la palabra nega (Nun, Guimel, Ayin) para denotar oscuridad, lepra, o seguirú, estar cerrados a la Luz del Creador. Por ende, no es coincidencia que estas tres letras (Nun, Guimel, Ayin) formen otra palabra: oneg (Ayin, Nun, Guimel) que significa “placer”. Estas dos palabras: nega (desconexión de la Luz del Creador) y oneg (placer) están interconectadas. Todos tenemos cierta cantidad de Luz que está destinada a venir a nosotros,  y es a través de nuestras acciones que colocamos una coraza de Luz positiva o de Luz negativa alrededor de nuestra alma.

Cuando hablamos lashón hará, tomamos de nuestro banco de Luz y la guardamos en una coraza de nega, desconexión  de la Luz del Creador. Sigue siendo Luz pero ahora está cubierta por una coraza de oscuridad y esto nos causa dolor porque pudimos haber utilizado esta Luz en el sentido contrario, asistiendo a otra persona, por ejemplo. Pudimos haber tomado esta misma Luz y colocar una coraza de Luz a nuestro alrededor la cual nos sustentaría con placer.

Oneg y nega, placer y dolor, no son dos realidades separadas, sino un resultado de nuestras acciones. La Luz que atraemos proviene del mismo banco, independientemente de si será utilizada para hablar mal o para una acción de compartir. Todo necesita ser sostenido por nuestra Luz, y cuando retiramos de nuestro banco de Luz y cubrimos esta Luz en oscuridad, ahora esta oscuridad se sostendrá y manifestará en nuestra vida en diferentes formas. Lo opuesto es también verdad, cuando realizamos acciones de compartir o actuamos y hablamos de manera positiva, exactamente la misma Luz del banco alimentará el placer y lo positivo en nuestra vida.

El Zóhar explica que el dolor físico y emocional proviene de una fuente, nega, la cual es la Luz que nosotros hemos cubierto en una coraza de negatividad a través de  nuestras palabras y acciones. Ahora entendemos que la tremenda oscuridad que atraemos a partir de lashón hará proviene de la misma Luz que sostiene la negatividad o el placer positivo en nuestras vidas. El tipo de Luz que nos sustentará depende de nosotros. Podemos tomar un oneg potencial, un placer positivo en potencia, y cubrirlo con una coraza de oscuridad a través de nuestras acciones y palabras negativas.

En el Shabat Tazría/Metsorá, tenemos el gran obsequio de poder tomar todas estas corazas de oscuridad alrededor de nuestra Luz, abrirlas y no sólo remover la oscuridad, sino también traer incluso más Luz de su interior.

Michael Berg

Plantar las semillas de nuestra alma

En este Shabat hay dos porciones, Vayakel y Pekudei, ambas son importantes lecturas con una cantidad tremenda de secretos y entendimientos. Existe una revelación única y poderosa en particular que estuve leyendo del Arvei Najai en la cual deseo enfocarme; una enseñanza que tiene diferentes capas en ella. Una enseñanza que si tenemos el mérito de entender, recordar y vivir, cambiará nuestras vidas.

Se explica que sí, tenemos un alma; pero ¿qué es nuestra alma en realidad? Nuestra alma es potencial. El alma de cada uno de nosotros tiene cierto potencial de Luz que puede revelar en este mundo; nuestro trabajo, la razón por la cual estamos aquí, es actualizar y revelar ese potencial de nuestra alma. Nuestra alma es como la semilla de un árbol, tiene el potencial de convertirse en un árbol pero ni se acerca a serlo cuando es una semilla. Debes colocarla en la tierra. Debes ayudarla a crecer. Eso es nuestra alma. Nuestra alma es una pequeña cantidad de un gran potencial.
Como el Zóhar nos dice, existen cinco niveles del alma. No hablaremos aquí sobre el quinto y más elevado nivel, cuando nuestra alma alcanza su plenitud, pero es llamado Yejidá. Néfesh, el nivel más bajo de nuestra alma, es el poder que nos permite movernos y realizar cualquier acción. Con cada acción que realizamos, ya sea buena o negativa, estamos de hecho adentrándonos en nuestra alma, tomando una chispa de Luz de Néfesh, y revelándola al mundo a través de esa acción. El nivel de Rúaj, el segundo nivel de nuestra alma, es la que nos da la habilidad para hablar. Cada vez que hablamos, entramos en nuestra alma, tomamos una chispa de Rúaj y la revelamos al mundo. El nivel de Neshamá es el nivel del pensamiento. Cada vez que pensamos, entramos en nuestra alma, tomamos una chispa del nivel de Neshamá y la revelamos al mundo. El nivel de Jayá, el cuarto nivel de nuestra alma, es el nivel del pensamiento profundo. Cada vez que tenemos un pensamiento complejo (ya sea en nuestro estudio o en un intento científico por descubrir la cura para el cáncer) podemos tener esos pensamientos profundos porque vamos a nuestra alma, tomamos una chispa del potencial de Luz de Jayá y la utilizamos para revelar pensamientos profundos.
Este es el primer entendimiento que debemos tener. Cada acción, cada palabra, cada pensamiento, cada pensamiento profundo está tomando una parte del nivel del alma que le corresponde y la está revelando al mundo.
Cuando algo no está manifestado, puedes cambiarlo. Por ejemplo, el suelo, en su estado potencial puede hacer crecer manzanas, aceitunas o naranjas, dependiendo de qué semilla plantes. Sin embargo, una vez que se manifiesta, una vez que has plantado la semilla de un árbol de manzana, esta crece y aparecen manzanas en el árbol, nunca hará que crezcan aceitunas u otra cosa sin importar lo que hagas. Una vez que has tomado la decisión y la has manifestado, no puedes cambiarla. Lo mismo es una realidad para estas partes de nuestra alma que revelamos.
Si una persona habla de manera positiva, revela la chispa de Luz de Rúaj en una forma positiva. él/ ella ha revelado una parte de sí mismo que antes sólo existía en estado potencial y que ahora que ha sido manifestado en nuestro mundo, no puede cambiar. Lo mismo, por supuesto, es una verdad en el aspecto negativo. Si una persona habla lashón hará (mala lengua) esa persona va a Rúaj, toma una chispa de Luz y la revela, creando oscuridad. En otras palabras, se ha revelado a sí mismo en una forma negativa.
Una vez que es revelado, no podemos cambiarlo. Y esto es tremendamente importante, todo lo que hacemos, todo lo que revelamos, es en lo que nos convertimos, en lo que nuestra alma se convierte; esto nos da un entendimiento más profundo sobre lo que el Zóhar establece acerca de que con cada acción que realizamos, revelamos un ángel. ¿Qué es ese ángel? ¿Qué es esa forma espiritual? Somos nosotros, revelados en una forma positiva o negativa.
Existen dos partes de nosotros. Está el potencial, lo que nuestra alma es, y está lo que hemos revelado.
Nuestra alma es la recopilación de todos aquellos pensamientos, palabras y acciones positivas y negativas. Por supuesto, no sentimos esta realidad, pero si prestamos mucha atención, esto se nos revela en nuestra vida diaria. Si una persona está experimentando oscuridad, es por una razón, porque a través de sus palabras, acciones, pensamientos y pensamientos profundos ha revelado más de su Luz hacia la oscuridad que hacia la Luz.
Cada acción que realizamos está manifestando una parte de nuestra alma que sale de nosotros, y que nunca más puede cambiar. Cada pensamiento, acción, palabra o pensamiento profundo toma una chispa de esa parte del alma y la revela al mundo, y entonces eso es lo que somos, en eso nos convertimos. Ahora, no lo vemos. Incluso ni lo sentimos algunas veces. Pero eso es lo que ocurre en cada acción.
Lo que hace esta información, espero, es cambiar completamente la manera en que vemos nuestras vidas.
¿Qué es lo que la mayoría de nosotros piensa, incluso aquellos de nosotros que somos espirituales? Pensamos: “realizaré esta acción negativa y sé que tal vez regresará a mí de algún modo, pero no importa, lo resolveré, no es tan malo”. Pero ahora nos damos cuenta que si realizamos una acción negativa estamos de hecho revelando oscuridad y conectando con la Sitra Ajra, el lado negativo. Nos estamos creando a nosotros mismos cada día. Nos estamos sometiendo al proceso de creación, ya sea en completa conexión con la Luz del Creador, o Has ve Shalom, en una conexión, en un vinculo, con el lado negativo.
La próxima vez que vayas a decir algo negativo sobre otra persona, detente y piénsalo. Te estás creando a ti mismo a través de ello. Estás tomando tu chispa de Rúaj que te da la fortaleza para hablar y estás construyendo un árbol, por así decirlo, y colocándolo en la casa de la oscuridad. Es tu árbol, tu esencia. Y ahora estás atado allí para siempre.
Con las acciones que estás realizando, los pensamientos que tienes y las palabras que estás utilizando, te estás creando a ti mismo. Estás tomando tu potencial sin revelar y lo estás colocando en un lugar o en el otro, en donde se queda para siempre y eso es lo que eres. Sin embargo, existe una cosa, una herramienta que nos permite cambiar si nos hemos conectado con lo negativo, y se nos revela a nosotros en la porción de esta semana.
Es en realidad el primer secreto que el Creador le dice a Moisés para que se lo exprese a los israelitas en este Shabat. Cuando Moisés bajó de la montaña reunió a los israelitas; los kabbalistas explican que la razón por la que hizo esto era para revelarles este secreto de lo que he estado hablando, el secreto sobre cuál es el propósito de nuestra alma, y cómo nos creamos a nosotros mismos, ya sea hacia la Luz o hacia la oscuridad, a través de nuestras acciones, palabras, pensamientos sencillos y profundos.
Pero entonces Moisés les dice que el Creador también le dio el entendimiento de cómo se puede cambiar, incluso si te has manifestado a ti mismo, a tu alma, en formas negativas, siempre existe una manera en la que puedes cambiar. ¿Cómo? Él dice, en los seis días de la semana tú realizas acciones. En el séptimo día, a través del poder del Shabat, puedes corregirlas.
Durante Shabat todos los mundos se elevan. Sabemos que, como las kabbalistas nos dicen, existen básicamente cinco mundos. Adam Kadmón, Atsilut, Briá, Yetsirá y Asiyá. Realmente no hablamos de Adam Kadmón. Hablamos sobre los cuatro mundos inferiores, Atsilut, y los tres mundos inferiores, Briá, Yetsirá y Asiyá. Debajo del mundo de Asiyá, el mundo en el cual vivimos, existe una fase intermedia llamada Noga, el cual no es positivo ni negativo necesariamente. Puede oscilar entre un lado y otro. Debajo de esto se encuentra el Lado negativo o los mundos de oscuridad. Si una persona ha creado negatividad en algún grado a través de sus palabras, pensamientos o acciones, entonces su alma se ha manifestado en oscuridad. Pero así como los mundos se elevan durante Shabat, nosotros podemos elevarnos con ellos. Así que, incluso en las profundidades de la oscuridad, podemos elevarnos al siguiente campo. Cualquier cosa que podamos elevar durante un Shabat, podemos elevarlo incluso a un nivel mayor durante el siguiente.
Esto quiere decir que si un hombre tomó una chispa de su alma, de Néfesh, por ejemplo, y la manifestó de forma negativa, entonces ha atado su alma al campo de la oscuridad. Pero si antes de Shabat, él recuerda lo que hizo, y realiza el proceso de Teshuvá y pide perdón, entonces la parte de su alma que puso en la oscuridad se eleva durante Shabat al campo de Noga. Entonces, en el siguiente Shabat, si recuerda esto nuevamente, y hace Teshuvá y se siente mal por ello nuevamente, esa parte de su alma puede elevarse del mundo de Noga a los mundos sagrados Briá, Yetsirá y Asiyá.
Es por esta razón que se dice que la corrección pura y completa puede ocurrir sólo cuando una persona se conecta a dos Shabat seguidos. Porque el primer Shabat eleva todos estos pensamientos, acciones y palabras negativas que hemos manifestado de los mundos negativos hasta el mundo de Noga. Luego, el segundo Shabat eleva desde este mundo intermedio a los mundos de pureza, a los mundos de sagrados.
De eso se tratan los primeros versos de la porción de esta semana: aunque explicamos que una vez que estas chispas de nuestra alma se manifiestan, no pueden cambiar, a través del poder de Shabat, podemos de hecho elevarlas. Este es el increíble poder que se nos otorga en este Shabat. Este poder nos dará la habilidad diaria y constante para atarnos, para revelarnos en el Etz Jaim, en el Árbol de la Vida, en la Luz del Creador.
Bendiciones y Luz,
Michael Berg